El menticidio o asesinato de la mente, es un crimen que se ha cometido a lo largo de la historia contra la mente humana y su espíritu. Desde las antiguas tribus ya se usaba con métodos rituales, como las máscaras atemorizantes, sonidos intensos, cánticos tenebrosos, leyendas y mitos, todos con el fin de que la gente aceptara las creencias y fuera dominada por los lideres. Es decir, también la psicología se puede usar para mal. Ciertos grupos o personas, o tienen la capacidad de adoctrinar, o toman ideologías ajenas, para someter a las personas metiéndose en su cabeza, y suelen ser mucho más destructivos que la tortura física. Solo una personalidad fuerte logra aguantar esa descomposición mental.
Un dictador puede, puede, por este método, implantar sus ideas oportunistas en la mente de aquellos que desea usar y destruir a su conveniencia.
El doctor en medicina y sicoanalista Joost Merloo, explica que la sicosis masiva del totalitarismo se ha inducido a lo largo de la historia, es una cuestión de reorganizar y manipular los sentimientos colectivos. El método por el cual un gobernante puede lograr este “menticidio” -o asesinato de la mente- es una perversión psicológica de la persona dominante que puede imponer sus pensamientos oportunistas en las mentes de quienes se planea usar y destruir.
Para cometer este delito de menticidio, se prepara a la población a través del miedo colocándola en un estado de pánico, como provocar oleadas de terror con abrazos a la delincuencia dejándola actuar libremente con balazos, secuestros, extorciones a la indefensa población. Esa siembra del miedo se alterna con momentos de calma, y a cada periodo de calma, le sigue la aplicación de un miedo aún más intenso, y el proceso sigue y sigue -como dice Merloo- con cada ola de terror se crean efectos con mayor facilidad. Después de un periodo de respiración, cuando la gente todavía está perturbada de lo anterior, es cuando la moral esta más baja, y los efectos psicológicos de cada propaganda -mañanera- se vuelven más destructivos porque llega a un público ya debilitado mentalmente. Difundir información errónea y promover la confusión, ayuda a quebrar las mentes de las masas, es cuando el líder del menticidio y sus lacayos a través de los medios de comunicación utilizan informes contradictorios, mentiras descaradas, y otros más al parecer sin sentido, pero llevan la finalidad de distraer, ya que cuanto mas confunden, menos capaz es la población de poder analizar lo que sucede. La lógica puede enfrentarse con un pensamiento lógico, mientras que, con un pensamiento ilógico, no, es, posible, es decir, la razón no puede nunca con la sinrazón, porque mientras la gente está buscando una explicación a una primera mentira, los totalitarios les aplican otra y otra, así, no les permiten ir aclarando las anteriores.
Nunca antes en la historia, han existido medios tan efectivos para manipular a una sociedad hacia el totalitarismo. La televisión, la propaganda escrita y visual, los teléfonos móviles, las redes sociales, el internet, los bots que con sus algoritmos detectan rápidamente la información no deseada para poder ser anulada de inmediato, y permitan a quien está en el poder, asaltar fácilmente las mentes de las masas. Por la naturaleza adictiva de estas tecnologías, muchas personas se someten a la propaganda de la elite gobernante. La tecnología moderna enseña al hombre a dar por sentado el mundo que le están dictando, no le dan tiempo para reflexionar, cayendo en sus trampas una y otra vez, sin tiempo de meditar, sin reflexión, sin conversación, porque los sentidos están continuamente sobrecargados de estímulos, ya no se cuestiona el mundo que nos rodea, se cae en indolencia, porque la pantalla que ofrecen, le da cómodamente todas las respuestas. Cuando una persona está aislada -por ejemplo sin compañeros de trabajo- está más susceptible a los delirios del gobernante totalitario, con ese aislamiento, se pierde contacto con quien piensa positivamente, porque no todo el mundo es engañado por las maquinaciones del totalitario, y los individuos que ven más allá pueden ayudar a los demás de la agresión menticida, sin embargo, su aislamiento los disminuye mentalmente.
Todo adiestrador de animales, sabe que la repetición de estímulos y castigos son necesarios para domesticar a sus “mascotas” y hasta bestias salvajes; y los totalitaristas, no es que sean tan inteligentes, sino que siguen reglas para sus adiestrados.
La interminable corriente de propaganda y mentiras, convierte a las mentes racionales que algún día fueron capaces de pensar, en irracionales fanáticos rodeados de caos, anhelando con engaños el regreso a un mundo ordenado. Las victimas renuncian a ser autosuficientes en su pensar para convertirse en sujetos sumisos y obedientes. Y esto dura mientras la indolencia dura.
Los sistemas totalitarios y las mentiras que los encumbran -siempre a conveniencia de gruposfinalmente caen por su propio peso, lo dice Merloo, lo avalan otros psicólogos y la historia es testigo.
“Se puede engañar a algunos todo el tiempo. Pero no al mundo todo el tiempo”. Así que habrá que actuar a tiempo.
¡Hasta la próxima!
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