Fue hace unas tres semanas. El entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador instruyó a su equipo que mediara en el conflicto por el sindicato de maestros, el más poderoso y más rico de América Latina. 

Así que Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, y Esteban Moctezuma, secretario de Educación, hicieron contacto con las partes en conflicto para buscar una reunión entre Juan Díaz de la Torre, entonces líder del sindicato, y “La Maestra” Elba Esther Gordillo, quien ya en libertad anunció que disputará el control del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

No se logró un acuerdo entre las dos partes. Era difícil por la desconfianza de imparcialidad: Gordillo fue aliada electoral de López Obrador mientras Díaz apoyó la campaña de Meade; Gordillo está en contra de la reforma educativa, Díaz ha sido su principal impulsor entre los maestros.

Fuentes allegadas a las negociaciones me comentan que se complicó aún más cuando Elba Esther se sostuvo en reclamar que le correspondía regresar a la presidencia del SNTE y que Juan Díaz se quedara como secretario general. Esos cargos ocupaban cuando ella fue aprehendida en 2013. No hubo acuerdo. 

Así que la propuesta que surgió fue echarlos a pelear: que la dirigencia del SNTE se resolviera en una elección con voto universal y secreto de los maestros del país (por cierto, a diferencia de las “consultas” lopezobradoristas, sí hay un padrón de maestros hecho por el INEGI que puede ser empleado para una elección seria).

Olfato político envidiable, Elba Esther leyó la jugada de su rival Díaz y se adelantó con un video mensaje. Al día siguiente, el contraataque de Díaz fue estallar la dirigencia, aunque él fuera una de las víctimas: renunció a la presidencia del SNTE y desapareció formalmente ese cargo. Ya no es él, pero tampoco puede ser ella. Ahora el máximo cargo es secretario general y quedó en manos de Alfonso Cepeda.

Hubo quien se fue con la finta y pensó que Cepeda era un alfil de La Maestra. Pero no: de las últimas cosas que hizo antes de terminar en la cárcel fue marginarlo del sindicato para favorecer a los Moreira. Así que cuando ella cayó, Cepeda se convirtió en un operador central de Juan Díaz. 

La pelea por el control del SNTE va a ser épica. La Cuarta Transformación ya prometió que la elección sea por voto universal y secreto. Gordillo tiene el favor del poderosísimo gobierno federal. Juan Díaz dejó a los suyos al frente de casi todas las secciones estatales y el comité nacional. Y hay un tercer rival, que no puede perderse de vista, la empoderada CNTE, aliada también del actual gobierno, con una capacidad de movilización notable y control de los maestros en varios estados. 

 

SACIAMORBOS

Y en medio de este duelo de poder, la 4T anuncia que en días derogará la reforma educativa a pesar de que las encuestas marcan que el 70% de la gente está a favor de que los maestros sean evaluados. ¿Por qué no lo someten a consulta? 

 

Por: Carlos Loret de Mola A.

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