Significado
Los rostros son tiznados, simulando al apóstol Sebastián, quien tenía que manchar su cara para engañar a los guardianes de los cristianos encarcelados y ser puente de comunicación entre ellos y el exterior, y poder predicar el evangelio.

El día 20 de enero, Día de San Sebastián, soldado del ejército romano y del emperador Diocleciano, quien -desconociendo que era cristiano- llegó a nombrarlo jefe de la primera corte de la guardia pretoriana imperial.
Cumplía la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios de idolatría.
Como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de su religión.
Fue denunciado ante el emperador Maximiano, quien lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.

El santo escogió la milicia de Cristo;
desairado, el emperador lo amenazó de muerte, pero Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su fe.
Enfurecido, Maximiano lo condenó a morir asaeteado: los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, ataron a un poste y lanzaron sobre él lluvia de flechas, dándolo por muerto.
Sin embargo, sus amigos se acercaron y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, quien lo mantuvo escondido y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.
Sus amigos le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero Sebastián se negó rotundamente.
Se presentó con valentía ante el emperador, quien estaba desconcertado porque lo daba por muerto.
Sebastián le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos.
Maximiano mandó que lo azotaran hasta morir, por lo cual los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal.
Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre San Sebastián; era el año 288.
En el barrio que lleva su nombre en el municipio
Tepoztlán se celebra una fiesta con carácter pagano-religiosa, el día 20, es la celebración patronal.
El día 21 se realiza el Día de los Tiznados, donde la mayoría de la población se cubre con tizne la cara y los brazos.
Después de recorrer durante la mañana las calles del barrio, recolectando donativos de los vecinos para la fiesta (garrafas de bebida, toritos pirotécnicos y hasta efectivo), acompañados por la banda de viento, los tiznados bajan por la tarde al centro del pueblo.
Al ritmo del son del chinelo se realiza un pequeño carnaval, brincando alrededor del zócalo.
A un lado del kiosco, se ubican las bebidas que han sido donadas por los vecinos para la fiesta y que se comparten generosamente con quienes lo solicitan; hay varias clases de ponche con alcohol y aguas frescas.
La fiesta termina con la quema de los toritos y después se retorna a la iglesia del barrio, donde luego de repartir la merienda entre los numerosos concurrentes, se retiran a su casa, satisfechos de haber cumplido otro año con su santo patrono: San Sebastián.

“Se lima el tizne de las cazuelas y se comienza a manchar el rostro; una vez que todos tienen marcas negras en la cara, bailan al sonido de la música de viento: la danza del chinelo, brincan en todo el atrio de la iglesia y por la tarde salen a recorrer las calles, pintando rostros, tal como lo hizo su santo patrono. Durante el recorrido se regala a los asistentes ponche de naranja agria, bebida tepozteca que es parte de la tradición, para refrescar a los agitados danzantes.”

¿En dónde?
En Tepoztlán, en el Barrio San Sebastián, el día 20 se hace la fiesta del santo, y el 21 es el Día del Tiznado.

Características
La fiesta se caracteriza por reunir a los colonos en el atrio de la iglesia desde muy temprano; las mujeres que fueron responsables de elaborar la comida, el día 20, llevan sus cazuelas para quitarles el tizne que se origina, tras cocinar en el tlecuil con leña.

21 de enero se realiza la ‘tiznada’, en el Barrio San Sebastian, en Tepoztlán

1860 es cuando se celebró el primer carnaval en Tepoztlán