Está a punto de iniciar el año en que se elegirá a 500 diputados y 128 senadores que renovarán las respectivas cámaras; la jefatura de la CDMX; 8 gubernaturas, entre ellas la de Morelos; 31 congresos locales; 1580 ayuntamientos y 16 alcaldías en la CDMX. Faltan 166 días para las elecciones. Nos espera una larga jornada en la que prácticamente se renueva el poder en todo el territorio nacional.
En Morelos 36 ayuntamientos estarán en disputa, 20 diputaciones y el poder ejecutivo. Ya iniciaron las precampañas que son campañas. Las coaliciones se preparan para seleccionar a sus candidatos a los ayuntamientos y a las diputaciones. Los partidos en el poder, anclados en el pasado, pretenden seleccionar, mediante encuestas a los candidatos que representen ganancias en votos. Práctica perversa que responde al pragmatismo político de coyuntura. Traiciona el espíritu de la democracia. Candidatos y candidatas sólo aspiran a ser identificados por la publicidad, no por sus ideas. ¿Tendrán?
Esta nueva época política presenta algunas novedades. El equilibrio de la igualdad de género ha rendido sus frutos al concentrar las fuerzas políticas y aglutinarlas en torno a dos proyectos representados por candidatas en las coaliciones nacionales y de Morelos.
Las redes sociales han creado un nuevo tipo de diálogo político. Permite la expresión de todos y sin intermediarios. También, la manipulación por medio de las granjas digitales. Veremos lo que la Inteligencia Artificial nos depara.
Los equipos de campaña se construyen con gente cercana y querida de los candidatos. Los que tienen recursos, contratan a consultoras de imagen, de análisis y de estrategias. Aquellos que logren descifrar los intereses de la población, serán lo que puedan construir una imagen de la candidata ganadora. Tarea compleja, por la polarización y la fragmentación del mercado electoral.
Las narrativas - como hoy se dice - que se construyen, serán muy similares. Los problemas sociales que pretenden resolver están a la vista de todos. Los estrategas experimentados saben que son las emociones las que cuentan a la hora de cruzar la boleta.
La construcción de esa imagen, que emociona, que seduce, que da confianza, debe estar sustentada en un sólido análisis y propuestas de los temas relevantes. Se trata de dar respuesta para que la gente les crea. No basta con hacer mítines denostando al de enfrente y gritando tener la respuesta para resolver los problemas o haciendo guerra sucia.
Las tareas apremiantes para lo equipos de campaña para construir la imagen que comunique comienza por definir el eje de la campaña. Un faro que los guíe y que oriente a toda la estructura. Morena ya lo tiene definido: seguirá las líneas trazadas por el presidente. Les funcionó en el 18. Veremos si todavía les alcanza.
A la coalición de Fuerza y Corazón por México (antes FAM), le resultará más complicado crear esa imagen, al converger en ella tres partidos y la sociedad civil.
Quien gane tendrá la responsabilidad de construir políticas públicas serias, sólidas, creativas que incorporen a la sociedad, evitando hacer planes de desarrollo pagados que no sirven para nada. Los temas más relevantes deberán ser tratados desde la campaña desde donde deberán surgir proyectos y propuestas en: Inseguridad, Salud, Economía, Educación, agua, contaminación, finanzas estatales, principalmente.
Le gente no votará en su mayoría por la solidez de las propuestas y su capacidad para alcanzarlas. Me queda claro. Sin embargo, quien gane debe tener una base de donde puedan surgir las políticas públicas que se requieran. Sobre todo las más apremiantes como es la de reducir el crimen y la violencia. Todas las propuestas demandarán recursos. Morelos es uno de los estados con menor presupuesto. Para intentar avanzar las políticas públicas requeridas para gobernar, el Estado necesita dinero. Las finanzas es el primer gran reto. Sin dinero no hay posibilidad de avanzar y depende del presupuesto de la federación. ¿Lo sabrán las candidatas?
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