Una ciudad que nunca deja de asombrar es la ciudad luz: Paris. Desde el primer encuentro con ella, queda uno impresionado por lo armonioso de su arquitectura, sus calles, avenidas, museos, moda, monumentos, cafés, restaurantes (vinos...) y un ambiente que provoca un sentimiento atolondrado. París no siempre fue así. La primera mitad del siglo XIX era una ciudad mas bien medieval. Calles sucias, polvosas, con la pobreza y olores fétidos a flor de piel.
“Napoleón III encargó a Georges-Eugène Haussmann el 22 de junio de 1852 que «modernizara» París. Al contratar a Haussmann confiaba en que París pudiera convertirse en una ciudad con calles más seguras, mejores casas, comunidades más salubres, hospitalarias y que facilitaran las compras y lograr, además, mayor fluidez en el tránsito. Los cambios fueron posibles gracias a la mejora en la técnica y, además, a la adaptación de las leyes, permitiendo la expropiación forzosa... Haussmann eliminó muchas calles antiguas, serpenteantes y derribó casas de apartamentos. Las reemplazó con anchos bulevares, flanqueados por árboles y creó extensos jardines por los que París es hoy en día famoso. Incluyó también una altura uniforme de los edificios y elementos de referencia como el Arco del Triunfo y el Gran Palacio de la Ópera.
París y otra ciudades europeas como Amsterdam, son muestra de la transformación posible cuando se logra una idea más o menos clara de lo que se desea tener como ciudad. La voluntad del emperador Napoleón III; la voluntad política y un liderazgo sólido del proyector parte del Barón Haussmann, se tradujo en el rediseño de una ciudad que es modelo hasta nuestros días. Influyeron las nuevas tecnologías como las lámparas y los ferrocarriles. La creciente burguesía aspiraba a vivir de acuerdo a su nuevo estatus. 20 años tomó cambiar París de una ciudad medieval a una ciudad moderna.
En Morelos, Cuernavaca y la zona conurbada tienen condiciones para convertirse en un bello espacio urbano. Quizá es momento para hacerse “Municipios Hermanos”. Una hermandad para transformar la zona metropolitana del Valle de Cuernavaca.
Jiutepec es un municipio que sobresale porque cuenta con una zona industrial que alberga unas doscientas cincuenta empresas y más de 215 mil habitantes.
José Luis Urióstegui, Rafael Reyes y Juana Ocampo ocupan las presidencias municipales de Cuernavaca, Jiutepec y Temixco respectivamente. Tienen la oportunidad de coordinar una estrategia para el desarrollo y rediseño del valle de Cuernavaca. El reto es enorme. Demanda sacudirse los atavismos e intereses ideológicos, personales o partidistas. Construir una estrategia que vea con seriedad el futuro. Una estrategia con la participación de la sociedad civil organizada. Que trascienda trienios y sexenios. Que se definan objetivos compartidos y que pongan en el centro al ser humano.
José Luis y Rafael ganaron ampliamente su elección. Tienen la confianza de su gente. Es un bien intangible de enorme valor. El presidente de Jiutepec fue reelecto, lo que nos habla de un ayuntamiento que fue apreciado y reconocido.
Existen los instrumentos legales para la coordinación inter-municipal. Las instituciones pueden realizar un plan incluyente . Un plan que pueda ir más allá del intento de resolver los problemas mas apremiantes. Que contemple el horizonte a 10 y 20 o 30 años.
Con frecuencia nuestra visión es demasiado corta. Tenemos que aprender a ver más lejos. Anticiparse, como lo hicieron otra ciudades en México y en el mundo. Despojarse del pesado fardo que significa estar atados a prejuicios, hábitos e intereses políticos que obstaculizan aceptar las ideas de otros. Vamos en el mismo barco.
El Plan no puede depender de los trienios. Para trascender se hará necesario crear una Organización, que al mismo tiempo que sea autónoma, tenga la independencia suficiente para desprenderse del cortoplacismo. Un gran plan que sea de todos. Un plan transdiciplinar que incorpore a las mentes más claras que existen en Morelos y más allá de tres Marías.
En Morelos ya se han realizado diagnósticos por diversas instituciones y abordando temas desde distintas perspectivas. Es tiempo de retomarlos. Someterlos al análisis y al debate, y convertirlos en un buen plan estratégico con bases sólidas. El valle de Cuernavaca es la gran oportunidad para demostrar que los morelenses nacidos y avecindados, somos capaces de pensar nuestro futuro, comprometernos y aplicarnos en la construcción de una renovada zona urbana.
El Director del museo Guggenheim de Bilbao por 25 años, Juan Ignacio Vidarte dice: “si no tomas decisiones para adelantarte al futuro, es muy probable que éste sea peor que el presente” (El País)
Por: Ariel Homero López Rivera
