Los ayuntamientos que iniciarán su gestión en el 2021, lo harán cuesta arriba por la inseguridad, la salud y la educación. La pandemia dejará una economía dañada, una salud deteriorada, y pobreza en crecimiento, además del abandono relativo por parte de autoridades federales y estatales.
Los 36 ayuntamientos de Morelos enfrentan la peor crisis en salud de la historia reciente, que tendrá efectos en la economía y en la educación. Como si no fuera suficiente, la deuda por laudos laborales, dice el director del Idefomm, es de 600 millones de pesos. Ayuntamientos quebrados antes de iniciar su gestión.
Raúl Olmedo Carranza es el estudioso del tema municipal más importante de México. Filósofo, investigador, académico e impulsor de una corriente de pensamiento sobre la descentralización de la vida urbana y de la administración pública. Nos muestra en libros y ensayos el empoderamiento que deben dar las presidencias municipales a sus comunidades para lograr disminuir la brecha entre los que tienen todo y los que no tienen más que pobreza.
Las funciones de los ayuntamientos son diversas y complejas. Tienen importantes rezagos en prácticamente todos los temas. El crecimiento ha sido explosivo y desordenado. En 1960 Morelos tenía 400 000 habitantes (INEGI). Ahora solamente Cuernavaca tiene esa cantidad de habitantes. O sea, que en 60 años la población se quintuplicó. La necesidad de servicios públicos se exponenciaron. Agua, recolección de basura, drenajes, seguridad, mercados, panteones, alumbrado, salud, permisos para construcciones, salubridad animal y ambiental, protección civil y un largo etcétera.
Los organismos internacionales de la Salud están a favor del fortalecimiento de los municipios. En la carta de Ottawa de 1986 emitida por la Primera Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud apunta que “Los individuos no podrán alcanzar su plena salud potencial, a menos que sean capaces de asumir el control de todo lo que determina su estado de salud.” Con claridad, el documento orienta el quehacer de la autoridad municipal, estatal y federal, al señalar que la promoción de la salud consiste en proporcionar los medios necesarios para preservar la salud de los individuos, y para que la comunidad se organice en ello. Ahora se dice empoderar.
Como la pandemia no tiene para cuándo irse, la responsabilidad de los ayuntamientos será mayor en los meses venideros. Es la enorme oportunidad para afianzar la relación de los presidentes municipales con sus gobernados. Coordinar a las poblaciones para que usen mascarillas hasta que sea conveniente, evitar reuniones en espacios cerrados y asegurar que la población reciba sus vacunas. Servirá para mostrar lo que es posible lograr mediante la participación de la propia comunidad. Cuando se logra que las comunidades se empoderen, la sociedad organiza el trabajo y contribuye a la creación de una sociedad saludable.
Raúl Olmedo cita en el ensayo Salud desde el municipio: una estrategia para el desarrollo, el texto de Sotelo y Rocabado, en el que muestra que las estrategias más importantes del sector salud en los países de América Latina y otras latitudes, se plantean a partir del fortalecimiento y desarrollo de los sistemas locales de salud. Sostiene que un municipio saludable ayuda a orientar y redefinir el papel del municipio, convirtiendo la salud y el bienestar en el centro de sus acciones y la fuerza integradora de las instituciones y sus recursos. Pero es indispensable, destacan, que “Para poner en marcha un municipio saludable son necesarias dos condiciones: la voluntad política, que es la fuerza motriz… y el liderazgo.”
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), proponen el fortalecimiento de las localidades. Han insistido que se trata de empoderar a las comunidades que integran los municipios. Las comunidades que logran ocuparse por si mismas, de sus propios problemas, obtienen mejores condiciones de vida.
Subraya el texto que “El alcalde es la persona con mayor capacidad de convocatoria… y puede con mayor facilidad, lograr la comunicación y vinculación entre los sectores locales” . Las nuevas autoridades municipales bien harían en tomar en cuenta que, para poder lograr constituirse en el eje del desarrollo… se requiere voluntad política y liderazgo.
Por Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com
