Tratar de explicar los resultados de las elecciones recientes nos lleva a buscar ideas en pensadores, filósofos, políticos, escritores que nos ayuden a entender si la democracia peligra.

Las encuestas, controvertidas y todo, nos ofrecen una herramienta para analizar e interpretar la lógica del voto y los porqués. Las encuestas de salida, exit poll, del Financiero del 4 de junio, muestran, entre otras cosas, que el voto en cascada por los partidos fue mayor que en otras elecciones; que hubo mayor voto de miembros de los partidos ya que el 58% se declaró partidista; mientras M.C. logró el 18 por ciento de los votantes no partidistas, el PAN y el PRI solo obtuvieron 8.5 y el PRI 7.6 por ciento, respectivamente. Los votantes de derecha y centro derecha se inclinaron por Xóchitl, pero sorprendentemente Sheinbaum se llevo 45% de los votos de este sector. No se trató de una posición ideológica, sino de la aprobación de la continuidad del proyecto morenista, considera Alejandro Moreno, director de la encuesta.

Son los primeros apuntes. Lo que es claro es que, con todo y la injerencia del Estado en la elección a favor de la candidata oficial, el voto de los diferentes sectores de la sociedad, desde los que menos tienen (en mayor cantidad) hasta parte importante de las clases acomodadas, optaron por la continuidad. O sea, por la cuatro T. Un sistema democrático que, con todo y la enorme y prolongada intromisión del gobierno, recogió el sentir de la sociedad.

Desde cierta perspectiva, lo anterior demuestra que la democracia en los países está lejos de ser desplazada. Pero también es cierto, que la tentación autocrática siempre está presente, como lo demuestran Cuba y Venezuela. John Stuart Mill, en su libro “Consideraciones sobre la democracia representativa” dice que en donde hay ciudadanos activos y pasivos “… en general los gobernantes prefieren a los pasivos por que es más fácil tener controlados a súbditos dóciles e indiferentes, pero la democracia necesita de los activos.” Y concluye que si debiesen prevalecer los pasivos… los gobernantes convertirían a sus súbditos “en un rebaño de ovejas dedicadas únicamente a comer el pasto una al lado de la otra” y, agrega Bobbio: “y a no lamentarse aun cuando el pasto escaseara”. No lo digo yo, pero hay que tenerlo en cuenta, pues el gobierno parece que lo intenta.

Que no asistiera a votar el 40% de los mexicanos con derecho al voto, es lamentable. Norberto Bobbio, filósofo, politólogo, jurista, escritor, observó, en “El Futuro de la Democracia”, que en las democracias mas maduras, con frecuencia más de la mitad de los votantes no votan. Están desinteresados no obstante la educación recibida. Y, muchos de los que votan lo hacen por interés personal: voto a cambio de beneficios directos.

Bobbio sostiene que en un régimen democrático “…estar en transformación es el estado natural de la democracia porque es dinámica. El despotismo es estático y siempre igual a sí mismo. Bobbio, analiza las falsas promesas de la democracia y concluye que esas falsas promesas, no cumplidas, y los obstáculos imprevistos… no han sido capaces de “transformar” un régimen democrático en un régimen autocrático… Existen democracias más sólidas o menos sólidas, más vulnerables o menos vulnerables… pero aun la más alejada del modelo ideal, de ninguna manera debe ser confundida con un Estado autocrático y mucho menos totalitario”. Oxigena mi pensamiento, después del largo del periodo electoral, donde el ruido en redes y en los medios, con frecuencia nos saturaron. Volver a los clásicos vale la pena.

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

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