México es muy diverso. Por ello, el estado de Morelos, a pesar de ser uno de los estados más pequeños de nuestro país, posee una gran riqueza biológica debido a su diversidad en ecosistemas, lo que nos permite tener un sinfín de maravillosas especies habitando. Hoy hablaremos del lagarto enchaquirado:

En el estado habita una de las especies más singulares y emblemáticas del país: el lagarto enchaquirado (Heloderma horridum), también conocido popularmente como “escorpión” o “iguana boba”.
Su cola gruesa, que utiliza para almacenar grasa y su piel con protuberancias, le dan una apariencia inconfundible y le han dado el nombre de “enchaquirado”, ya que su piel lo hace ver como si estuviera adornado con "chaquira" o "cuentas".
Esta especie, que forma parte de la cuenca del río Balsas, en los estados mexicanos de Guerrero, Michoacán, Morelos y Puebla, también es considerada una de las pocas lagartijas venenosas del mundo.

Antes de que entres en pánico, cabe destacar que este animalito a pesar de su reputación peligrosa, la cual continúa siendo alimentada por mitos y malentendidos, no es agresivo y su mordedura no es mortal.
Su andar lento y comportamiento evasivo lo convierten en un animal más tímido que amenazante y solo en casos extremos, es decir, si se siente acorralado, puede morder.
La realidad es que su mordedura si llega a ser muy dolorosa pero, como ya se mencionó, esta especie solo muerde al sentirte amenazado y su mordida no suele ser letal para los humanos.
Lo único que su veneno llega a provocar es, principalmente, edema e inflamación en el area afectada, pero nada que lleve a la muerte.
Además, el lagarto enchaquirado cumple una función ecológica vital en los ecosistemas del sur de Morelos, al participar en el control de poblaciones de pequeños animales, insectos y huevos. Por ello, es muy importante protegerlo, ya que actualmente se encuentra en peligro de extinción por la pérdida de su hábitat y la persecución humana.
Como ya hemos mencionado, la desinformación y los mitos que rodean a este animal han generado temor en las comunidades, lo que ha llevado a que sea injustamente cazado y desplazado de su entorno natural.
Proteger al Heloderma horridum es también proteger la riqueza biológica y cultural de Morelos, ya que su presencia no solo enriquece la biodiversidad, sino que también representa un legado natural que merece respeto y conservación.
