Lectura de comprensión


Hace cientos y cientos de años, todos los pájaros del mundo eran de color marrón. Los bosques estaban poblados de aves grandes, medianas y pequeñas, pero todas con el mismo plumaje serio y aburrido. Esta condición no les gustaba nada. Sentían mucha envidia del color carmesí de las rosas en primavera, del naranja intenso de los peces payaso, del sofisticado pelaje blanco y negro de las cebras. Estaba claro que a la hora del reparto de colores, a ellas les había tocado la peor parte. Un día se pusieron de acuerdo para acabar con esta situación. Hartas de considerarse los seres más feos del planeta, decidieron pedir ayuda a la Madre Naturaleza. La Madre Naturaleza acudió al bosque y les recibió a la hora convenida.

Al principio fue complicado que reinara el silencio porque había un tremendo alboroto, pero cuando por fin dejaron de piar, graznar, gorjear y silbar, la Madre Naturaleza habló. – ¡Por favor, silencio! Me hablaron porque están disgustados con su color. A mí me parece que el tono madera que lucen es precioso, pero si no ustedes no están conformes, vamos a intentar solucionarlo. Los llamaré uno por uno y les ruego que respeten el turno ¿De acuerdo?… ¡A ver, urraca, acércate a mí! Tú serás la primera en hacer tu petición. La urraca se acercó lo más deprisa que pudo. - Verá usted, señora… Yo había pensado cambiar el marrón por un negro bien brillante, salpicado con unas cuantas plumas blancas en el pecho ¿Qué le parece? – ¡Sin duda has tenido una idea muy acertada! ¡Vamos allá! Desde ese lejano día, los bosques no volvieron a ser los mismos, pues se llenaron de aves de colores y de muchos gorriones que lucen una motita amarilla en su carita ¡Fíjate bien la próxima vez que veas uno!

 

¿De qué color eran los gorriones?

¿Qué color quería la urraca?

¿A quién le pidieron ayuda?