Cuernavaca.- Por el momento, y hasta en tanto la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) no resuelva el fondo del acto reclamado, se mantienen los cambios que el G-11 aprobó el pasado 12 de diciembre a la integración de las comisiones legislativas y la Junta Política y de Gobierno.
Ayer, la Suprema Corte admitió para su análisis la controversia constitucional 13/2022 que el Gobierno del Estado promovió en contra de dicho acuerdo, solicitando la suspensión de los cambios aprobados, con la finalidad de tener claridad sobre la legalidad de los actos que lleva a cabo el Congreso del Estado, en medio del conflicto interno y la división de sus integrantes en dos grupos.
Pero los ministros no concedieron la suspensión solicitada, al señalar que lo que ocurrió la noche del 12 de diciembre son actos consumados y se encuentran dentro de las facultades que la ley otorga a los legisladores.
Falta el fondo
Aceptaron analizar el fondo del asunto, es decir, revisarán si la sesión de esa noche se desarrolló dentro del marco jurídico que rige la vida parlamentaria y si el acuerdo, por el que diputadas y diputados que conforman el G-8 fueron destituidos de la presidencia de las comisiones que encabezaban, es legítimo, así como el que se aprobó para desconocer a la entonces presidenta de la Junta Política.
En tantollega ese momento, los actos fueron calificados como consumados y no hay, por ahora, vuelta atrás.
El presidente de la Mesa Directiva, Francisco Sánchez Zavala, declaró que las cosas se mantienen en el estado que se encuentran actualmente, sin presidentes en algunas comisiones y en le Junta, pero descartó que haya parálisis.
Señaló que los órganos están trabajando y tomando acuerdos y decisiones.
Cabe recordar que la LIV Legislatura atravesó por un momento similar sobre la legalidad de la votación calificada, si ésta la componían 13 o 14 diputados; la Corte resolvió la controversia hacia el final de la legislatura cuando los diputados estaban despidiéndose y sin posibilidad de hacer nada más, en parte, a esto se debió que dejaran una abultada agenda de pendientes a sus sucesores.
Por: ANTONIETA SÁNCHEZ
