En 2022, la presencia digital es casi una obligación para las empresas. Desde e-commerces minoristas hasta grandes compañías multinacionales, son cada vez más los negocios que deciden ofrecer sus productos y servicios a través de internet. Esto refleja una sociedad altamente digitalizada, pero también representa un problema: brinda a los estafadores virtuales muchas más posibilidades para cometer sus delitos.

La sofisticación de las técnicas para cometer estafas y fraudes virtuales ha hecho que muchas empresas inviertan más dinero y recursos en seguridad informática para evitar pérdidas mucho mayores. Pero ¿a qué se debe este incremento en las estafas virtuales? ¿Cómo han evolucionado las medidas de seguridad para evitar que empresas y particulares sean víctimas de una estafa virtual?

¿Qué es el fraude online?

El fraude online es, en líneas generales, un tipo de engaño que se realiza en internet en el que una persona busca robar información confidencial, a menudo datos bancarios, para cometer actos delictivos o ilegítimos. Hay muchas maneras de llevar a cabo una estafa virtual. Las posibilidades van desde hackear un ordenador hasta estafar a una empresa para conseguir mercadería sin pagar o sustraer los datos de la tarjeta de crédito de una persona, por ejemplo.

Algunas de las estafas más comunes son:

  • Usurpación de identidad. Cuando el estafador consigue el nombre de usuario y la clave de una persona, puede fácilmente hacerse pasar por ella en plataformas online y recurrir a técnicas como la extorsión para conseguir dinero.
  • Phishing. El phishing se da cuando un estafador envía un email a clientes de una empresa haciéndose pasar por ella, imitando su identidad visual. Por lo general, este email busca engañar al cliente solicitando que complete un formulario con los datos de su tarjeta de crédito.
  • Fraude por contracargos. En este tipo de estafas, las víctimas suelen ser las pymes online. El estafador hace una compra virtual y una vez que recibe el producto llama a su banco para desconocer la compra y exigir la devolución del monto.

¿Por qué creció el fraude virtual en los últimos años?

Tarjetas de crédito

 

Mucha gente se pregunta por qué crecieron tanto las estafas virtuales y el fraude digital en el último tiempo. La respuesta es simple: se debe a la acelerada digitalización de las empresas, los usuarios y la banca durante la última década.

A pesar de los esfuerzos de los gobiernos y los expertos en seguridad informática, gracias a la cantidad de información disponible en la web, hoy es mucho más sencillo para un estafador hacerse con los datos privados de una persona o una empresa. 

De hecho, durante la pandemia por COVID-19, las estafas online vivieron un crecimiento sin precedentes. Esto tuvo que ver con que la web se llenó de comerciantes que vendían sus productos y servicios. En México, por ejemplo, según la Asociación Mexicana de Venta Online, 6 de cada 10 pymes se volcaron a las ventas por internet durante este período.

¿Cómo evolucionaron los métodos para detectar el fraude?

Afortunadamente, no solamente las estafas son cada vez más sofisticadas: también lo son los métodos de detección de fraude. Hoy en día, existe una gran cantidad de herramientas que los comerciantes y los usuarios de internet pueden utilizar para protegerse de estos delincuentes. Una de ellas es utilizar un software de detección del fraude como Seon, que detecta potenciales estafadores reduciendo drásticamente el número de falsos positivos que generan pérdidas en una empresa.

Por supuesto, los softwares antifraude no son la única herramienta. Existen muchos protocolos internacionales de seguridad que han ido evolucionando durante los últimos años y que hoy son esenciales para protegerse.

Certificado SSL

Para evitar ser víctima de una estafa, es importante contar con un certificado SSL (que significa “capa de puertos seguros”). Este autentica la identidad de un sitio web permitiendo una conexión cifrada y evita que un ciberdelincuente modifique cualquier dato transferido por el cliente o por el vendedor.

El certificado SSL fue creado hace 25 años y desde entonces ha tenido varias modificaciones. De hecho, el nombre técnico actual ya no es SSL, sino TLS; sin embargo, se lo conoce popularmente como SSL.

Protocolo HTTPS

El protocolo seguro de transferencia de hipertexto (conocido por sus siglas en inglés HTTPS) es una combinación entre el certificado SSL y el clásico protocolo de transferencia de hipertexto (HTTP).

Al día de hoy, un protocolo HTTPS es una de las mayores garantías de que un sitio web es totalmente seguro. Para saber si un sitio web cuenta con el protocolo HTTPS, basta con mirar si hay un pequeño candado a un costado de la barra de direcciones.

Pasarelas de pago sofisticadas

Paypal

Una pasarela de pago es una plataforma mediante la que se concreta una venta online. En otras palabras, es el servicio que aparece en la pantalla final; aquella en la que el comprador debe poner los datos de su tarjeta de crédito para adquirir el producto o servicio. Por supuesto, una pasarela de pagos maneja información muy confidencial y, por lo tanto, es importante que cumpla estándares internacionales de seguridad.

En paralelo con el crecimiento del e-commerce, las pasarelas de pago han ido evolucionando hasta convertirse en plataformas verdaderamente confiables. Las empresas más importantes que ofrecen este tipo de servicio son PayPal, Amazon Pay y Stripe.

3D Secure

Visa ha lanzado recientemente 3D Secure, un sistema para compras con tarjeta de crédito y débito que brinda una capa de seguridad extra a las transacciones online. Básicamente, lo que hace 3D Secure es garantizar que quien realiza la compra es titular de la tarjeta ingresada. Este sistema es la evolución de “Verified by Visa”, creado en 2001, que buscaba combatir el incremento de fraudes en el ecommerce.

Mayor información

Una de las herramientas de protección más poderosas es la información. Si un usuario conoce a fondo cuáles son las técnicas más comunes de los estafadores, es menos probable que sea víctima de un delito de este tipo.

Durante el último tiempo, cada vez más empresas han comenzado a entender la importancia de educar a sus clientes sobre prácticas como el phishing o la usurpación de identidad, por ejemplo, y es frecuente que realicen campañas en sus redes sociales para informar acerca de qué datos jamás solicitarían a sus clientes y cómo detectar una situación sospechosa

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