En una casa particular rentada por el gobierno municipal, situado en la Av. Álvaro Obregón 156, centro, se encuentra este servicio. Está ordenado desde 2005, gracias en parte a los esfuerzos del coordinador del archivo, señor Antonio Cabello Núñez. Sus acervos se clasifican de acuerdo con las normas del Archivo General de la Nación. Se continúa con la clasificación de sus fondos documentales y con el rescate de los  libros de los poblados que integran  nuestro municipio, que son doce en total. 

¿Por qué es importante el archivo municipal? Porque en los diecinueve años del rescate documental, contiene la memoria de la administración municipal, que fue generada y ahora está custodiada. El archivo municipal tiene un total de 273 cajas que resguardan 1151 expedientes de diferentes libros.

Se tienen los “Registros de nacimientos y defunciones” de los doce pueblos desde el año de 1804. También se cuenta con la Primera Acta de Cabildo de la administración del Coronel Zertuche, fechada el 19 de marzo de 1917, de cuando él toma posesión como presidente municipal.

Su acervo contiene además los ”Libros de registro de las marcas de ganado” de 1942 a 1957, así como una joya que es de 1959 (en pleno movimiento jaramillista): “Libro de registro de los supervivientes del Ejército del Sur”, con las fotografías y huellas digitales de cada uno de ellos o de sus viudas, pues fue hecho con el propósito de otorgar pensiones a tales personas por parte de la SEDENA y fue hecho por órdenes del presidente de la república, aunque no se logró con el libro la formación de la Legión de Honor de la Revolución del Sur. Es posible que la intención del otorgamiento de pensiones y de la formación de la Legión de Honor, haya sido hecha para evitar que algunas de estas personas se unieran al movimiento de Rubén Jaramillo.

Otro libro muy interesante es el “Registro de los templos y de encargados de los templos” de 1926-1929 (años de la Guerra Cristera), este trienio marca la duración de la elaboración de tal registro, pues los templos católicos y de otras denominaciones estaban cerrados al culto público. El propio Antonio Cabello ha hecho ya la transcripción de este registro y se propone su edición al Instituto de cultura municipal.

 Cuatro libros más son los de “Registro de las mujeres que ejercieron la prostitución”, de 1923 a 1961. Hay 13 “Libros de Actas de Cabildo”, de 1919 a 2012.

El Archivo General de la Nación reconoció en 2005 al municipio de Cuernavaca como el primero del país por su forma de sistematizar y clasificar la información y el Instituto Estatal de Documentación lo reconoce como uno de los mejores. Y además, en visita presencial hemos constatado que la limpieza, la ausencia de polvo, los anaqueles del repositorio, así como la atención amable y esmerada del personal, hacen de la visita a este archivo una experiencia muy agradable.

Unos libros más en el archivo municipal: 1) “los Libros de extranjeros”, de 1933 en adelante, que en su mayoría eran comerciantes, así como se puede ver que los primeros japoneses registrados en Cuernavaca datan de 1953, o al menos son los que se registraron oficialmente. (No hay que olvidar que el campo de concentración de 1944-45 estuvo en la Exhacienda de Temixco y algunos de ellos se quedaron a residir y trabajar en Cuernavaca). 2) “Libros de las tomas de protesta de los Ayudantes municipales” (1929-1934). 3) “Decreto del Día de la flor” de 1937 (¿) , del que se derivaría años más tarde la Feria de la Flor.

El archivo municipal está reuniendo  información y materiales idóneos para la mapoteca. Aunque ha recibido donaciones  de imágenes de los años 1918 a 1959, donde  hay desde la introducción de las vías férreas en nuestra ciudad hasta  los planos del zócalo y de los barrios de la ciudad. 

El archivo municipal y sus integrantes están ansiosos de recibir donaciones, sobre todo de los familiares de los expresidentes municipales, como fotografías de su labor pública, informes de gobierno y otros documentos para crear la fototeca del Ayuntamiento de Cuernavaca. Todo esto y los servicios del archivo municipal, apoyan y apoyarán a los investigadores y estudiantes de historia, archivonomía, cronistas locales y extranjeros.

Del cronista
Eduardo Bello Ocampo
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