En artículos anteriores de este espacio he comentado la época en que el estado de Morelos se convirtió en el paraíso de los divorcios. En 1927 fue publicada en el Periódico Oficial del Estado de Morelos la Ley de Divorcio, que después fue conocida como “Código Puente” o “Ley Puente”, debido a que había sido promulgada por el gobernador interino Ambrosio Puente (1927-1930). Esta Ley facilitó que los divorcios se realizaran fácil y rápidamente, así que en Cuernavaca y otros municipios comenzaron a llegar gran cantidad de nacionales y extranjeros que buscaban disolver sus matrimonios, algunos vinculados a la familia real europea, artistas de Hollywood, prominentes políticos, escritores, empresarios y deportistas entre otros. Dicha Ley estuvo vigente hasta 1952, cuando el gobernador Rodolfo López de Nava terminó con esta etapa de los “divorcios al vapor”.
En esta ocasión comentaré dos casos famosos:
Edward McLean y Evalyn Walsh McLean en 1931.
El primero es el del editor del Washington Post, Edward McLean, quien se había casado en 1908 con Evalyn Walsh McLean, ella pertenecía a una prominente familia de Washington, descendiente de empresarios mineros. Edward McLean era conocido por ser mujeriego y gran aficionado a las carreas de caballos, pues llegó a tener en su finca de Belmont hasta treinta y dos caballos de carreras. En 1911 McLean le había comprado a los afamados joyeros Cartier el célebre “Diamante Hope”, que se decía traía muerte y desastre a quien lo poseía. Para la familia McLean no fue la excepción, ya que vivieron varios infortunios y dificultades, como la muerte del primero de sus cuatro hijos al ser atropellado frente a su casa de Wisconsin.
En 1931 Edward McLean vino a Cuernavaca para iniciar los trámites de divorcio ante las autoridades mexicanas, sim embargo el divorcio fue muy disputado y su mujer obtuvo una orden judicial de cesación del procedimiento mexicano. Finalmente, las autoridades norteamericanas concedieron el divorcio en diciembre de 1932. McLean se vio obligado a realizar una venta forzosa de su empresa, el Washington Post en 1933, derivado de los gastos imprudentes que realizaba. Perdió todo y un jurado lo declaró insano e incapaz de gestionar sus asuntos, por lo que fue recluido en un hospital psiquiátrico en donde murió en 1941.
Por su parte Evalyn Walsh murió en 1947, a los 60 años de edad por neumonía, sin que sufriera (aparentemente) los efectos de la maldición.
Barbara Woolworth Hutton e Igor Troubetzkoy en 1951.
Otro de estos famosos divorcios fue el de Barbara Hutton, heredera del magnate Frank Winfield Woolworth, propietario de la cadena de tiendas que llevaban su apellido.
Barbara Hutton fue considerada la mujer más rica del mundo, recibió su fortuna a los 12 o 13 años, su padre le advirtió que el hombre que se acercara a ella solo desearía su fortuna, por lo que vivió innumerables matrimonios fracasados.
Barbara siempre fue objeto de envidias y desventuras, tenía personalidad bipolar y narcisista, además de que sufrió de anorexia y bulimia. Debido a su inestabilidad emocional estuvo sumida en la drogadicción y el alcoholismo lo que la transformó en una mujer muy vulnerable, por lo que la prensa siempre se refería a ella como la “Pobre niña rica”.
Hutton conoció en 1947 al que sería su cuarto esposo Igor Nikolayevich Troubetzkoy (1912-2008), un príncipe ruso caído en desgracia económica, pero muy popular porque le gustaba correr en los circuitos de la Ferrari en donde resultó campeón. Se casaron en mayo de ese mismo año, pero pronto trascendió en la prensa que ella había intentado suicidarse y que el matrimonio se hundía.
Barbara vino a Cuernavaca en 1951, para divorciarse de Igor, seguramente fue en esa ocasión cuando se enamoró de nuestro clima, por lo que decidió comprar un extenso terreno de 120,000 m2 en donde inició en 1953 la construcción de un palacio japonés al que llamaría Sumiya que significa: “Lugar de paz, tranquilidad y longevidad”.
Hutton tuvo otros romances y matrimonios como el que tuvo en 1953 con el diplomático dominicano Porfirio Rubirosa, vivió sumida en el alcoholismo, la drogadicción y la inestabilidad emocional. Murió en 1979 en California, Estados Unidos, enferma, sola y en la pobreza.
Edward McLean y Evalyn Walsh McLean se divorciaron en Cuernavaca en 1931.
Por: Valentín López G. Aranda / valentinlopezga@gmail.com
