En ausencia del obispo Ramón Castro Castro, el vicario general de la Diócesis de Cuernavaca, Tomás Toral Nájera, presidió el mensaje dominical con motivo de la celebración de la Sagrada Familia, en el que invitó a la comunidad a reflexionar sobre la familia desde una mirada humana, cristiana y centrada en la dignidad de las personas. Durante su reflexión, recordó que la Iglesia se encuentra en la octava de Navidad, un tiempo para profundizar en el misterio de la Encarnación y en la belleza de Dios hecho hombre en Jesucristo.

En este contexto, explicó que la liturgia celebra a la Sagrada Familia, invitando a mirar los distintos rostros de la familia a partir del Niño de Belén. El vicario destacó que, más allá de las formas tradicionales o de las nuevas realidades familiares, lo fundamental es reconocer a la persona, ya que Cristo se encarnó en una familia concreta, con rostros y situaciones reales. Subrayó la importancia del respeto y el cuidado hacia los padres, especialmente en la vejez, como lo recuerda el libro del Eclesiástico, así como la práctica de virtudes como la paciencia, la humildad, el perdón y el amor en la vida familiar. Asimismo, resaltó la figura de San José como ejemplo de escucha, discernimiento y obediencia a la voluntad de Dios, al cuidar y proteger a María y al Niño Jesús en medio de las dificultades.

“Aprender a escuchar a Dios en el silencio y actuar con responsabilidad es clave para el bienestar de nuestras familias”, expresó.

Finalmente, retomó un mensaje del obispo Ramón Castro Castro, en el que destacó a la familia como la célula fundamental de la sociedad y como una comunidad viva del Reino de Cristo, llamada a ser espacio de amor, fe y servicio. El llamado concluyó con una invitación a fortalecer la virtud del amor como base de toda vida familiar.

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