¿Sabías que el estado de ánimo, estrés, angustia o nervios, pueden influir en el daño de tus dientes?

Los factores antes mencionados, están relacionados con el bruxismo, el cual es una afección en que la persona, rechine, cruja o apriete los dientes, mientras se encuentra despierta o dormida.

Es un trastorno que vemos cada vez más frecuente en nuestros pacientes, el cual consiste en apretar o deslizar la mandíbula, sobre todo cuando se encuentran dormidos, pues es el momento en el que el cuerpo se encuentra relajado y los movimientos son involuntarios, haciendo que el estrés acumulado, se refleje apretando los dientes.

Hay dos maneras de bruxar, una es por deslizamiento que es cuando la mandíbula puede deslizarse e incluso generar sonidos, y otra es por apretar la mandíbula.

Como especialista considero que el principal factor que produce este padecimiento, es el estrés, así como el uso de pantallas, sobre todo minutos antes de dormir, ya que eso genera trastornos neuronales que concluyen en estrés.

Otro factor muy importante que no se da a conocer, es la respiración, en algunos casos por cornetes inflamados, desviación del tabique nasal, problemas de adenoides etc. El paciente, aunque pueda no tenerlos identificados de manera totalmente clara, al dormir puede reaccionar ejerciendo presión en la mandíbula.

El primer paso es intentar llegar a la raíz del problema y en base a esto, solucionar el desgaste de los dientes por bruxismo.

Nuestra mandíbula es el único hueso móvil que tenemos en el complejo craneofacial, el cual al momento de bruxar no solo genera daño en los dientes sino también en este hueso y en la articulación que permite la movilidad.

Una vez que se presentan los chasquidos y crepitación, es difícil atacar el problema, pues en algunos casos se puede llegar a tener dolor incluso en las vertebras, por la tensión que se genera, en este caso lo que procede es controlar el daño y evitar que siga avanzando.

Naturalmente, nuestros dientes están diseñados para tener contacto entre ellos, únicamente al momento de morder, masticar y al hablar ciertas palabras.

El uso excesivo de las piezas dentales que es lo que se genera cuando se padece de bruxismo, deja como resultado, pérdida de hueso, encías con recesiones y fractura de dientes sanos.

Al padecer Bruxismo, se puede tener daños en dientes, quedando aplanados, partidos, agrietados, flojos, con esmalte desgastado, capas internas expuestas, dolor o sensibilidad.

En la mandíbula dolor, cansancio en los músculos, tensión y en el caso de la cabeza y cara también se puede llegar a presentar molestias.

Cuando un paciente llega a consulta, lo primero que se pide, es una radiografía de la articulación, para ver las condiciones en como se encuentra la mandíbula y los músculos de la cara, junto con el estado de los dientes.

El tratamiento básico, es la colocación de una guarda, la cual debe de ser de acrílico rígido, con pistas planas, para evitar que el daño en los dientes se siga generando.

La colocación de botox, en la zona de mayor presión, también puede ayudar a que la mandíbula se relaje y el padecimiento pueda ceder.

Es difícil hablar de una prevención, ya que los factores que lo producen no son relacionados con algún problema dental sino con estrés, emociones o respiración.

Algunas recomendaciones, son visitar con regularidad al dentista, tener exámenes dentales con frecuencia, probar actividades relajantes, evitar cafeína y el consumo de alcohol.

Recuerda siempre acudir con especialistas en la materia.

Nos leemos en la próxima columna.

Dra. Verónica López Pérez | Especialista en Ortodoncia y Orotopedia Dentofacial 

Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.

Cumple los criterios de The Trust Project

Saber más

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

Sigue el canal de Diario De Morelos en WhatsApp