Cuando de hablar de futbol se trata, todo mundo cree tener el monopolio de la verdad.
Es parte del juego, quizá porque su simpleza permite que se opine sin más fundamento que el pálpito, la corazonada o una buena dosis de derrama biliar.
Recuerdo una ocasión en que, sentados frente a un escritorio en la empresa ubicada en Chapultepec 18, un futbolista en retiro y su servidor, aguardábamos para entrar al aire previo a un partido.
Frente a nosotros pasó mi querido amigo Enrique Burak, quién en otra ala del amplio estudio, iba a narrar futbol americano.
Quique llevaba bajo el brazo un voluminoso tomo, lleno de records e información relevante.
Mi compañero se mofó diciendo: “que bueno que hiciste la tarea”, a lo que Burak, irónico y mordaz como siempre contestó: “a ti con el Esto te basta”. La carcajada general no se hizo esperar.
Efectivamente, para poder conversar de cualquier deporte se ocupa tener, aunque sea, una barnizadita de conocimiento. El soccer no.
Hablan porque tienen boca, diría mi adorada suegra.
El sistema de competencia en México ha sufrido modificaciones a través de la historia.
Hasta finales de los 60´s, el campeonato se jugaba a tabla llena, es decir, luego de dos vueltas, todos contra todos, el cuadro que sumaba más puntos era declarado campeón.
De igual manera. El peor equipo de la campaña se iba al averno de la Segunda división.
Así ocurre en la mayoría de las Ligas importantes a nivel mundial.
Luego se hicieron dos grupos, para que los primeros lugares disputaran una Gran Final a visita recíproca, ya en la década de los 70.
América y Toluca jugaron esa épica batalla, correspondiendo la victoria a los azulcrema, dirigidos en ese entonces por el Míster, José Antonio Roca.
Se fue ampliando el horizonte de invitados hasta llegar a ocho para que posteriormente, copiando burdamente al campeonato argentino, se instituyeron los torneos cortos.
No conformes con eso, nuestros brillantes dirigentes sacaron de la chistera otro conejo: La “repesca”, con la que podían colarse a la llamada Fiesta Grande hasta doce equipos.
Ahora viene otra modificación. Directo a Liguilla, los seis primeros de la tabla y ahí a esperar a dos que saldrán de una eliminatoria llamada “play-in. El mismo felino con diferente empanizado.
Sin embargo, hay que reconocer que, con todas sus imperfecciones, el campeonato mexicano no deja de tener interés, incluso pese a haber eliminado el descenso.
Para la última fecha de este Apertura 2023, solo en un partido los contendientes no se juegan nada. Atlas y Necaxa tienen garantizado un graderío vacío y cero puntos de rating.
Al América, con un torneazo, nadie le va a arrebatar la cima. De ahí en más, todo se decide en la postrer jornada, lo que indudablemente, salvo la opinión de usted, amable lector, hace nuestro campeonato un evento sumamente… emocionante.
