En México los trastornos del espectro autista afectan a uno de cada 115 niños. Para ayudar a los menores a desarrollar su lenguaje y a tener interacción social básica, son fundamentales los primeros 18 meses de vida

A través de terapia cognitiva-conductual, de lenguaje, estimulación temprana y una detección oportuna, se logra brindar una mejor calidad de vida a pacientes con autismo, también llamado trastorno del espectro autista.

Miguel Palomar Baena, el Coordinador de Educación del Hospital de Psiquiatría Morelos, del  Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), afirmó que el autismo es un trastorno mental y de comportamiento que se caracteriza por una serie de problemas en la interacción social, en el lenguaje y en la comunicación en forma global; sin embargo, los menores que lo padecen despiertan habilidades especiales para las matemáticas, la música y un coeficiente intelectual más desarrollado con respecto a los demás.

400 mil niños en México lo padecen

Apuntó que no existe una causa específica que indique la razón de padecer autismo, y debido a que su diagnóstico en algunos casos es tardío, no se conoce con precisión el número de casos que hay; pero, algunos estudios indican que en México, 400 mil niños padecen este trastorno.

En el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el doctor Palomar Baena precisó que se sospecha de este trastorno en etapas tempranas del nacimiento o en el primer y segundo años de vida, cuando el médico familiar refiere que no existe un contacto visual como sucede con la mayoría de los niños, el menor tiene un apego exagerado a objetos inanimados, no interactúa con las personas que lo rodean y mantiene conductas repetitivas sin ninguna causa o fin.

Agregó que también existen fallas en el lenguaje y comprensión del mismo, por lo que su forma de comunicación es a través de algunos sonidos, lo cual dificulta su aprendizaje al no adquirir habilidades o capacidades simbólicas que el niño debe tener alrededor de los tres años.

Cómo se diagnostica

Indicó que a través de baterías de preguntas para conocer el grado de desarrollo que el niño tiene para su edad, así como de pruebas psicológicas, los especialistas del IMSS pueden llegar a un diagnóstico concluyente y definitivo. Enfatizó que de acuerdo con el resultado y el tipo de déficits que presenta el menor, será el tipo de tratamiento que se le brinde.

En algunos casos, dijo el doctor Miguel Palomar, el tratamiento se acompaña de medicamentos, mismos que ayudan a controlar las conductas disruptivas que presenta el menor, así como por su baja tolerancia a la frustración y “berrinches” ante cualquier estímulo, síntomas también característicos de este trastorno psicológico.

El especialista recomendó a los padres de familia tomar en cuenta los síntomas que este trastorno presenta y acudir a su Unidad de Medicina Familiar para recibir orientación médica, ya que entre más precoz sea la detección del autismo, habrá mayor posibilidad de que reciba estimulación temprana y de esta manera, favorecer el funcionamiento social del niño.

Factores hereditarios

De acuerdo con Diana Patricia Guízar Sánchez, académica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, de acuerdo con estudios de la fundación Autism speaks, los casos diagnosticados en nuestro país son causados principalmente por factores genéticos hereditarios, aunque también pueden relacionarse con infecciones congénitas agrupadas en el perfil TORCH (toxoplasmosis, rubéola, citomegalovirus y herpes).

Los trastornos del espectro autista (TEA) incluyen lo que antes se conocía como autismo y el síndrome de Asperger; quienes los presentan pueden tener síntomas desde muy leves hasta severos.

 “Lo ideal es hacer el diagnóstico antes de los tres años de vida; el mejor escenario es a los 18 meses para estimular el lenguaje, el desarrollo sicomotor y actividades de la vida diaria”, dijo la también coordinadora de Investigación Educativa de las Especialidades Médicas, en la Unidad de Posgrado de esta casa de estudios.

“Antes se decía que el paciente con autismo no hablaba, pero no necesariamente, aunque puede ser que ni siquiera se comunique, que no toleren el contacto con las personas. Otros no entienden algunos términos en la comunicación social o tienen un lenguaje muy elaborado para su edad.

“Además, tienen rutinas repetitivas o conductas estereotipadas, pero pueden ir a la escuela. El nombre de espectro permite incluir a una mayor cantidad de niños que tienen síntomas que antes no eran tomados en cuenta”, agregó la también maestra en Ciencias.

Estos trastornos se deben a alteraciones en la formación del cerebro, que se forma desde que el bebé está en el útero de su madre. Además, los primeros dos años de vida son una etapa en la que se debe vigilar el buen avance neurológico a partir del desarrollo social, emocional, motor (fino y grueso) y del lenguaje.

Los papás deben estar alertas a los siguientes signos: si después de los tres meses los bebés no fijan la mirada, si no voltean hacia donde hay ruido, o si alrededor de los seis meses no responden a juegos como sonreír a sus padres cuando se acercan o se alejan. “Son tan sutiles que a veces no se detectan”.

La siguiente señal es el lenguaje, “si a los 24 meses aún no piden agua, leche o dicen mamá”, ejemplificó.

Tratamiento

El tratamiento para las personas con TEA depende de la sintomatología. “No se modificará la estructura cerebral con ningún medicamento, pero pueden darse algunos para disminuir la irritabilidad en niños que se golpean o gritan; también hay comorbilidad con el déficit de atención e hiperactividad. Hay que tratarlo, pero muchas veces se requieren terapias conductuales y de lenguaje para desarrollar habilidades sociales e interactuar con el otro”.

Finalmente, la especialista llamó a los padres de familia a informarse ante cualquier duda sobre el desarrollo de sus hijos. “A veces sólo es un trastorno del lenguaje, una alteración motora que les impide hablar y no tiene que ver con el autismo. Pero si el diagnóstico es positivo, no significa una sentencia de muerte, hay muchas cosas que se pueden hacer”.