Publicada la noche de anteayer en redes sociales, la imagen muestra al ex alcalde de Cuernavaca, Antonio Villalobos Adán, “Lobito”, vistiendo el pantalón y la camisola de los pacientes del hospital “Morelos”, cerca del parque Chapultepec. Traspasa una puerta, sujetado del brazo derecho por un hombre de camisa azul a cuadros con pinta de policía. Está esposado, e incluso yendo de espaldas se le ve despeinado. Horas antes debió presentarse a una audiencia en uno de los juzgados del penal de Atlacholohaya, pero no lo hizo, así que el juez de la causa ordenó que fuese detenido y puesto preso. “Acusado de delito de Ejercicio Abusivo de Funciones, derivado del desvío de más de 9 millones de pesos”, dice la nota del Diario de Morelos. También quedaron en prisión los ex regidores Anayeli Fabiola “N” y Enrique “N”, presuntamente omisos en el cumplimiento de sus funciones al no evitar la afectación de los trabajadores del SAPAC a quienes les descontaron dinero de sus salarios que no ingresó al Instituto de Crédito Para los Trabajadores al Servicio del Gobierno de Morelos.
Pero “Lobito” no es el primer ex alcalde que es metido en prisión.
Marzo de 2017. Jesús González Otero, presidente municipal de Cuautla durante el periodo 2012-2015, fue vinculado a proceso por el presunto delito de peculado y desvío de 77 millones de pesos. Estuvo encarcelado un año y medio, hasta septiembre de 2018 que siguió su proceso bajo arraigo domiciliario.
Alfonso Miranda Gallegos, de Amacuzac, o el caso peculiar del candidato a presidente municipal que fue procesado estando en un penal federal, desde donde se comunicaba por celular al altavoz del zocalito de su pueblo. En una de esas les dijo a sus seguidores: “Desde esta prisión federal, le mando un saludo al pueblo mexicano”. Telefoneó desde 1,126 kilómetros de distancia, detrás de los altos muros del Centro Federal de Reinserción Social número 14, en medio del desierto. Estaba acusado de operar para un cártel de droga, y ganó la elección, pero no la libertad.
Miguel Ángel Colín Nava, el médico que fue alcalde de Temixco en el trienio 2012-2015. Detenido una tarde de abril de 2017 en el hospital José G. Parres de Cuernavaca, donde por esos días trabajaba, la Fiscalía Anticorrupción lo acusó de embolsarse 50 millones de pesos. Recuperó la cárcel en cuestión de horas, consideradas por un juez insuficientes las pruebas presentadas por la Fiscalía,
A Rogelio Sánchez Gatica, de Cuernavaca, lo condenaron a dos años de cárcel y a reparar daños por más de 37 millones de pesos. En noviembre del 2011 había sustituido en la alcaldía a Manuel Martínez Garrigós. También recuperó la libertad.
¿Fue Trinidad Rosario el primer presidente municipal preso? El tiempo vuelve borroso el dato exacto: Trinidad era presidente municipal de Miacatlán o de Mazatepec. Electo en 1976, no terminó su gestión de tres años. Un asunto de actas de nacimiento lo arrastró a la destitución... y a la desaparecida Penitenciaría de Atlacomulco. Estuvo prisionero varios meses, y así terminó su carrera política. Podría haber sido diputado local, pero el antecedente penal lo regresó a la docencia. Profesor de primaria (si la memoria del columnista no patina), Trinidad tenía reputación de ser un buen hombre. Siempre negó haber negociado la expedición de las actas a un grupo de salvadoreños. Una y otra vez afirmó que autorizó los documentos en un montón que la secretaria le pasó “para firma”. Las actas con datos falseados fueron descubiertas cuando los centroamericanos tramitaron pasaportes y visas, con la intención de viajar a Estados Unidos. La embajada del vecino país reportó el asunto a la Secretaría de Relaciones Exteriores, ésta a Gobernación y el desaparecido gobernador Armando León Bejarano salió del brete separando del cargo al alcalde por medio del recurso de la licencia.
No es lo mismo presos políticos que políticos presos… (Me leen después).
Por: José Manuel Pérez Durán
