Rehabilitado en la administración municipal de Yautepec presidida por Éder Alonso, el nombre del boulevard no debía ni podía ser otro más que La Perseverancia. Porque persevante ha sido la vida de Agustín Alonso Mendoza quien, visionario, recientemente escribió: han pasado más de 20 años desde que soñé con remodelar esta avenida, y convertirla en un anillo periférico que libere la circulación del centro de la cabecera municipal. La obra fue inaugurada por el alcalde Éder Alonso, que a la vez entregó a la comunidad yautepequense la Glorieta de la Identidad, donde están las placas de los barrios de San Pedro, Ixtlahuacán, Rancho Nuevo, Santiago y San Juan. La vialidad no debía tener otro calificativo más que este que caracteriza a los hombres perseverantes. El momento de la inauguración fue de emotividad por la presencia de don Agustín, en medio de cuyo tratamiento médico recordó que hace años nació la idea de esta vía que hoy impulsa el desarrollo económico y habitacional en la zona oriente del municipio…
Una cosa trae a la mente otra. El jueves anterior, la gobernadora Margarita González Saravia encabezó el arranque de la zafra 2024-2025 en el ingenio de Zacatepec. Pedro Campos Álvarez, presidente de la Asociación Local de Productores de Caña de Azúcar, se manifestó preocupado por la incertidumbre en el precio del producto, debido a las importaciones del mismo. Este evento recordó la tragedia del ingenio de Oacalco, cuando cientos de trabajadores de la vieja fábrica de azúcar se quedaron sin empleo. Joven, Agustín Alonso vivió aquellos días de dificultades históricas. Cerrado el ingenio en el sexenio de Carlos Salinas, cientos de trabajadores emigraron a Estados Unidos, otros se emplearon en Jiutepec, Cuautla y Cuernavaca.
De aquella generación fundadora del ingenio “Emiliano Zapata”, de Zacatepec, no quedan sino recuerdos. Filogonio Pérez Camacho nació un día de Navidad, el 25 de diciembre de 1911, así que era un joven veinteañero en la década de los treinta cuando participó en la fundación de la fábrica azucarera. Nativo de Tlaquiltenango, fue amigo del rebelde morelense, Rubén Jaramillo Menes. La historia los ubicó en el mismo tiempo y el mismo espacio. La declaración rendida por Raquel Jaramillo ante el primer subprocurador de la República, Oscar Teviño Ríos, por Raquel Jaramillo, narró una verdad que el tiempo convirtió en la mancha negra del régimen del presidente Adolfo López Mateos: “Como a las dos de la tarde del día de los hechos llegaron al número 114 de la calle Mina dos vehículos blindados, varios jeeps del Ejército y aun automóvil plomo sin placas. A bordo venían varias decenas de soldados y algunos civiles armados, que supuse pertenecían a alguna corporación policíaca”. En el interior de la casa se encontraban Rubén, su esposa Epifania, la madre de ésta, Rosa García Montesinos, los hijos de Jaramillo: Raquel, Filemón, Enrique y Ricardo. Horas más tarde, la noticia cubrió de tristeza y coraje el territorio morelense. Los cadáveres de Rubén Jaramillo y tres de sus cuatro hijos habían sido hallados en Xochicalco. El líder agrarista Rubén Jaramillo fue asesinado en mayo de 1962, junto con su esposa e hijos, en Xochicalco, Morelos, por elementos de la Policía Judicial Federal, la policía del estado de Morelos y soldados vestidos de civil al mando del capitán José Martínez. Jaramillo fue un actor fundamental en la creación del ingenio de Zacatepec… (Me leen mañana).
Las opiniones vertidas en este espacio son exclusiva responsabilidad del autor y no representan, necesariamente, la política editorial de Grupo Diario de Morelos.
