Uno de cada cinco predios es irregular, así que las familias que los habitan tienen la ventaja de que no pagan el impuesto predial y sí reciben servicios públicos –agua potable, drenaje, alumbrado–, pero al carecer de escrituras públicas el valor comercial de las viviendas que habitan es bajo e inexistente la certeza jurídica de las mismas. Sucede en el municipio de Jiutepec, añejo el problema no sólo respecto a miles de viviendas, también locales comerciales y espacios fabriles, así que los recursos que el Ayuntamiento deja de percibir son cuantiosos, seguramente de varios cientos de millones de pesos que representan un valor adicional en estos tiempos de la pandemia. El arranque de los contagios del Covid frenó el programa de regularización de predios ejidales en Jiutepec que en septiembre de 2020 acordó el alcalde Rafael Reyes Reyes con autoridades del Instituto Nacional del Suelo Sustentable (INSUS) de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. Hoy, reiniciado el programa, llama la atención este dato: el director de Catastro, Juan Carlos López, asegura que el 20 por ciento de los predios del municipio de Jiutepec conservan el régimen ejidal y comunal, es decir, uno de cada cinco. Y es destacable el apunte por la simple deducción de que lotes de vivienda irregular, cuyos ocupantes no pagan el predial hay por docenas de miles en colonias populares de otros municipios, como la Antonio Barona de Cuernavaca, y la Rubén Jaramillo de Temixco, las más grandes y pobladas del estado de Morelos; La Joya, Pro Hogar, Independencia, de Jiutepec y Yautepec, etc., etc. Tantas, que posiblemente sólo mediante un gran acuerdo de autoridades federales, estatales y municipales es posible lograr la regularización jurídica en la totalidad del territorio morelense. Y se puede; Jiutepec pone la muestra… Es el caso de los Patios de la Estación, hoy día en proceso de regularización gracias al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la petición del alcalde Antonio Villalobos Adán. Los funcionarios fuereños ignoran la historia. Empezó en la década de los cuarenta del siglo pasado, cuando trabajadores ferrocarrileros habitaron carros estacionados del tren y paulatinamente familias de Cuernavaca y otras provenientes del estado de Guerrero ocuparon el terreno poblado de eucaliptos que con el paso del tiempo alcanzó una invasión cercana a las veintidós hectáreas. Inaugurada en1897 la estación del ferrocarril por Porfirio Díaz, quien en la misma ocasión cortó el listón inaugural del puente que hasta hoy día lleva su nombre, un siglo después fue privatizado Ferrocarriles Nacionales de México (Ferronales) por el presidente neoliberal Ernesto Zedillo; desapareció el tren México-CuernavacaBalsas, la casona donde estuvieron la taquilla y la sala de espera cayó en el abandono, fue invadido el tramo de vía que corría en el costado norte de la avenida Plan de Ayala y el asentamiento humano de Los Patios permaneció en la irregularidad. Años más tarde, el presidente municipal priista Jorge Morales Barud insistió sobre la solicitud de regularizar Los Patios por medio un comodato a Ferronales, pero infortunadamente con resultados nulos. Mientras tanto, hacía décadas que Los Patios ya contaban con los servicios básicos de agua potable y electricidad, una cancha de basquetbol y un campo llanero de fútbol, y que muchas viviendas de cartón se habían convertido en casas de tabiques… (Me leen después).

Por JOSÉ MANUEL PÉREZ DURÁN / jmperezduran@hotmail.com