La violencia del crimen organizado ha vuelto punto menos que indiferentes a las sociedades en muchos lugares de México. En Zacatecas, dos niños de aproximadamente uno y tres años de edad fueron degollados junto con su mamá. El hecho de crueldad extrema sucedió en la comunidad de Casa Blanca perteneciente al municipio conurbado de Guadalupe. Aunque medios locales lo publicaron sólo como parte de la cotidianidad criminal, fue ignorado por periódicos nacionales. La noche del martes pasado, un reporte al 911 alertó a la policía de que en el interior de un vehículo se encontraban los cuerpos sin vida de dos niños y una mujer. Los policías que atendieron el llamado confirmaron que los cadáveres estaban atrás del templo de la pequeña localidad en un automóvil rojo. Los tres habían sido degollados.
El problema no es nuevo. Un informe de la Organización de las Naciones Unidas sobre la situación de la niñez y adolescencia ubica a México en el sexto lugar de América Latina por cuanto al número de homicidios de menores. En los últimos casi 25 años, cada día fueron asesinados dos niños menores de 14 años. De acuerdo el último informe anual de la Unicef, si bien México ha logrado mejorar sus índices en el acceso a la educación básica, los problemas más grandes a los que se enfrentan los niños, niñas y adolescentes son la pobreza extrema, mortalidad infantil y materna en comunidades marginadas, así como la inequidad por ingreso, origen étnico y género. Las comunidades indígenas se encuentran entre los grupos más vulnerables de México, dada la gran desigualdad que se manifiesta en los ingresos entre el campo y la ciudad. En las localidades rurales con menos de 15,000 habitantes, la falta de ingreso afecta a 60.8% de la población, mientras que en las zonas urbanas es de un 39.8%. En 2008, el 44.2% de la población total vivía en condiciones de pobreza multidimensional, pero en los niños, niñas y adolescentes esta cifra ascendió a 53.5%. La violencia contra los infantes es otro problema social. La Unicef informa que entre 55 y 62% de los niños en México ha sufrido maltrato en algún momento de su vida, 7 de cada 10 jóvenes viven o han vivido violencia en su noviazgo, 10.1% de los estudiantes de educación secundaria han padecido algún tipo de agresión física en la escuela, 5.5% violencia de índole sexual y 16.6% violencia emocional. De 2006 a 2010, en nuestro país fueron asesinados por el crimen organizado 913 niños y niñas menores de 18 años. Sobre este punto, la ONU indica que en el mundo existen 275 millones de niños maltratados con golpes, insultos, humillaciones y abandonos. Además, una cantidad significativa son obligados a trabajar, a prostituirse o a realizar prácticas pornográficas, y otros son víctimas de tráfico humano. Las agresiones aumentan cuando los niños son pequeños, pues son más vulnerables a ser lastimados, incluso si la violencia no es física sino emocional...
Sin que ello sea un “consuelo”, el problema de la violencia contra los niños no es privativo de México. En un centro comercial de Liverpool, el pequeño James Bulger estaba con su madre cuando ella se distrajo por unos segundos y el niño de dos años ya no se encontraba a su lado. Las cámaras de seguridad lo captaron llevado de la mano por dos niños de 10 años que le sometieron a una brutal tortura antes de asesinarlo. Los menores de nombres Robert Thompson y Jon Venables le obligaron a caminar durante cuatro kilómetros, comenzaron los golpes hasta que llegaron a las vías del tren y allí continuó la tortura. Le tiraron pintura, saltaron sobre él y le dejaron caer una barra metálica de 10 kilos, provocándole fracturas en el cráneo. Después, camuflaron su cuerpo en las vías para que el tren lo atropellara y acabaron así con la vida del niño. A pesar de ser menores de edad, los asesinos fueron juzgados como adultos por la crueldad de sus actos. No era la primera vez que cometían atrocidades; sus vecinos los habían visto torturando a animales… (Me leen el lunes).
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