Yautepec, Morelos.- En 1900 Jovito Serrano Miramón, vecino de Yautepec, lucha por las tierras, las aguas y los montes, que injustamente les han sido quitados por el hacendado de Atlihuayán, y en su justa lucha es desterrado al sureste del país a trabajar como bestia de carga, hasta morir en las haciendas henequeneras.
En esta octava entrega de “100 años sin el General”, recreamos la escena en la que diversos personajes se adhieren a la lucha revolucionaria a raíz de la desesperación de los campesinos y esperanzados en Zapata, de acuerdo con una investigación realizada por los profesores Arturo Gómez González, César Ortiz Triana y Gustavo Ruiz.
“Se escuchan los rumores de un joven de Anenecuilco de apellido Zapata, con apenas 20 años, quien dirige a su municipio con arrojo y valentía; hay que sumarse, hay que hacer bola, los de guarache, de sombrero, indios, jornaleros, campesinos, hombres, mujeres, niños”.
“El hambre es canija, y los atropellos han sido muchos. No somos aves para vivir en el cielo, no somos peces para vivir en el mar, somos hombres para vivir de la tierra, de nuestras manos de nuestro esfuerzo”, se le escuchaba decir a María Esperanza Chavarría Morales, una joven que se unió a la revolución desde Yautepec, en 1911.
En la recreación de esta escena, los investigadores también representan la vestimenta de la época, principalmente la que portaban los personajes más cercanos que acompañaron al Caudillo del sur en la revolución.
“Cumplida su orden, General Amador Salazar, se ha dispuesto que nuestros hombres mantengan sitiado el hotel donde se encuentra nuestro general en jefe, Emiliano Zapata, quien ahorita dialoga con el señor Francisco I. Madero; si notamos cualquier movimiento raro de los pelones que trae Victoriano Huerta que se miran ahí arribita del cerro de Las Tetillas, de inmediato actuaremos para defender a nuestros jefes”, indicaba la Coronela Chavarría Morales a Amador Salazar Jiménez.
“Atentos a los movimientos del enemigo; sobra decir que recomiendo a los jefes Román Castro, Lucio Moreno, Felipe Neri, Ignacio Bastida y Diego Ruiz, se aposten en sus posiciones de combate en dos bloques alrededor de Yautepec para repeler cualquier ataque de los pelones, la artillería apúntenla a Las Tetillas. Y todos muy despiertos, atentos, lo que está tratando Emiliano, Eufemio y Madero es de vital importancia para el movimiento”, respondía Salazar Jiménez.
Lo anterior, tras la entrevista que el líder del Ejército Libertador del Sur sostuviera con Francisco I. Madero en Yautepec, para buscar solución al conflicto suriano, con el fin de reiterar convencerlo de dejar las armas, licenciamiento al que se negó Zapata.
Guillermo Tapia
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