Yolanda Gutiérrez llama autoridades de Morelos, Gto., Edomex y CDMX para investigar muerte de su hija Dulce
La madre de Dulce Flores Gutiérrez, la joven de Cuautla que fue víctima de violencia vicaria y de feminicidio, exige a las autoridades judiciales que hagan su labor para que su hija tenga justicia y, a ella, le devuelvan la custodia de su nieto, que sobrevivió a la tragedia de su familia.
Arropada por las integrantes del Frente Nacional contra la Violencia Vicaria (FNVV) en la entidad, doña Yolanda Gutiérrez se pronunció ayer frente a las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia (TSJ).
Entre lágrimas y voz entrecortada por el dolor de haber perdido en los últimos días a tres de sus seres queridos, lamentó tener que exigir justicia con una protesta pública, cuando su hija Dulce tocó todas las puertas de las instituciones responsables antes de que su nieto, Fernando, de 8 años, muriera en un hospital, como consecuencia de los golpes que recibió de su propio padre y su madrastra.
“Mi hija Dulce fue víctima de muchas violencias crueles”, que incluyen su asesinato en condiciones que aún no son esclarecidas, la semana anterior, en el Estado de México, señaló la mujer, madre y abuela, abatida por la impotencia.
Dijo que su hija no tuvo respaldo de las autoridades y en su lucha por recuperar a sus hijos, encontró su propia muerte, por eso reiteró que ahora exige justicia para ellos.
“Hago un llamado a las autoridades de Morelos, Guanajuato, Estado de México y Ciudad de México para que se investigue la muerte de mi hija Dulce, pero sobre todo para que nieto Santiago regrese con la familia de su mamá, que se encuentra en grave riesgo”, demandó y expresó que “¡Dulce y Fernando merecen justicia. Santiago merece vivir feliz y seguro. Merece vivir!”.
Como se recordará, el caso de violencia vicaria que sufrió Dulce se hizo visible después del 8 de mayo pasado, cuando se enteró de la muerte de su hijo Fernando.
En 2016, ella había obtenido la guardia y custodia de Fernando, de 8 años, y Santiago, de 12; enero 2022, los llevó a Celaya, Guanajuato, donde residía ¡Dulce y Fernando merecen justicia. Santiago merece vivir feliz y seguro. Merece vivir.”!
Yolanda Gutiérrez, madre de Dulce Flores
el padre, para que pasaran unos meses de convivencia con éste; después, el hombre se negó a devolverlos y con mentiras, consiguió que el juez César Miranda, de Zacatepec, le diera la custodia.
Tras la muerte del niño, el padre y la madrastra fueron detenidos y vinculados a proceso; aun así, el 5 de julio, un juez de Celaya entregó la custodia de Santiago a la abuela paterna. Por esos mismos días, el padre de Dulce murió tras ser atropellado en Hidalgo, donde residía, y finalmente, en medio de las omisiones de las autoridades, ella desapareció el sábado 23 de julio y encontrada sin vida en Nezahualcóyotl.
