El fiscal anticorrupción, Juan Salazar, podrá cubrirse de gloria si utiliza de manera contundente las denuncias que existen en contra del ex Presidente Municipal Antonio Villalobos; por lo pronto, el Alcalde de Cuernavaca José Luis Urióstegui señala que no habrá impunidad, ya que existen más de 32 carpetas de investigación sobre el mal manejo de los recursos públicos durante la administración de el peor presidente municipal en la historia de Cuernavaca.
Desde luego que el ex alcalde no actuó solo, sino con una cantidad inmensa de lambiscones que lo único que hicieron fue empinarlo, ya que con su ignorancia y su soberbia, y acompañado de la familia, firmó todo lo que no debía y ahora le será verdaderamente difícil salir de la cárcel.
Por lo pronto, su Regidor de Hacienda pidió el criterio de oportunidad para disminuir la pena por los hechos de los que se le acusó. Jesús Martínez Dorantes fue Subsecretario de Gobierno con Marco Adame y sabe muy bien cómo se arman expedientes y, probablemente, tiene copia de las muchas transas de el ahora sí famoso Lobito, quien fue detenido por el desvío de nueve millones de pesos del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca, pero esto es sólo uno de varios juicios que el ex alcalde enfrenta por actos de corrupción al frente del ayuntamiento capitalino.
Se fueron a la cárcel con él tres regidores, y sólo Martínez Dorantes acude al criterio de oportunidad, para “ayudar al señor juez en la comprobación de los ilícitos” del peor alcalde de Cuernavaca, quien no tiene forma de justificar el cambio del nivel de vida que él y su familia obtuvieron en tres años. Lo conocimos como empleado del ayuntamiento con una motoneta viejita, en la cual se desplazaba por la ciudad, donde gorreaba los cafés en cualquier lugar al que llegaba, y de repente se convirtió en millonario, con motos de millones de pesos; compró, además, dos departamentos en Averanda, la casa de Palmira y dos departamentos en Acapulco, también se realizó unos arreglitos estéticos porque, además, como todo buen tonto se sentía galán cuando en los cargos públicos quien se acerca sin afecto real sólo busca ver qué saca, cosa de todos conocidos; no tuvo ni pizca de recato en presumir su cambio de vida, sino que hizo alarde de ella mientras la ciudad se hundía cada día más, abandonada, sin luz, llena de hoyos y sin servicios municipales.
Ahora, Jesús Martínez Dorantes tiene que aportar pruebas contundentes contra el ex Presidente Municipal o volverá tras las rejas, lo que desde luego lo anima a buscar todo lo que pueda, y en las 32 carpetas ya presentadas, al parecer, hay responsabilidad de otros que fungieron como regidores y que tendrán que estar pendientes para no acabar pisando la cárcel, pues las denuncias ya están en la Fiscalía Anticorrupción.
Como todos sabemos, a la hora de ser inculpados los tres regidores detenidos buscaron el criterio de oportunidad, que es una figura legal para que el Ministerio Público no se desista, sino que baje las agravantes de la acusación contra ellos mismos, pero sólo uno lo consiguió, el ex regidor de Hacienda, quien tenía por su cargo que ver también con SAPAC y, desde luego, con casi todas las funciones del ayuntamiento, por lo que ofreció mejores elementos de prueba que el resto.
Por lo pronto, la situación está interesante, pues ésta es la primera vez que se acusa a un alcalde de Cuernavaca de manera penal, ya que se han dicho muchas cosas acerca de muchos presidentes municipales anteriores, pero no se les había detenido de esta manera.
Ahora, al parecer, el alcalde actual está decidido a no dejar ningún cabo suelto sobre el mal desempeño de su antecesor y el fiscal anticorrupción tiene la oportunidad de justificar su trabajo y acabar con las acusaciones de que sólo estaba ahí para proteger al ex gobernador Graco, de quien todos sabemos la manera descarada en que robo, pero que fue lo suficientemente vivo para taparlo.
La detención de Lobito es una petición de los cuernavacenses y, al parecer, hay mucha tela de donde cortar, así que esto apenas empieza, y los ex regidores que busquen sus pruebas de descargo porque serán llamados a cuentas por los habitantes de la capital. Es una buena noticia que se acabe la impunidad que siempre han tenido nuestras autoridades. ¿No cree usted?
Por: Teodoro lavín león
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