No cabe duda de que el problema más común y más simple, en lo que se refiere al proceso electoral, es que el resultado que se obtiene depende de quienes lo aplican. Ayer hablábamos de la solicitud reiterada de más dinero para el proceso electoral que se aproxima, y creo que todos entendemos que se necesitan recursos para que éste se lleve a cabo, pero no para que los consejeros electorales se comporten como si fueran secretarios de estado y verdaderos conocedores de los procesos electorales. Ellos son representantes ciudadanos, sólo son árbitro, no actores en el proceso y no lo entienden porque se ha creado a su alrededor un grupo de colaboradores -por no decir lambiscones- que son los que realizan lo poco que se hace.

Para pedir hay que saberlo hacer, y hay que demostrar que verdaderamente se necesita el recurso; y, si lo piden para las rentas de los consejos distritales y municipales, están mal, pues eso debería de estar planeado desde el principio y ese dinero debería de estar en las arcas de la institución sin ser tocado para nada. Si se gastaron el dinero, que lo regresen porque no es suyo, aunque de acuerdo con el Código Electoral, el Consejo Estatal Electoral es quien distribuye. El problema es cuando los consejeros, como en esta ocasión, se meten en toda la administración y se reparten el dinero como si fuera de ellos, a su criterio; desde luego, por eso no les alcanza.

Pero regresando a analizar por qué no hay funcionarios de casilla, la explicación es muy sencilla: porque los consejeros no saben reclutarlos o no trabajan como deben hacerlo. Los insaculados, que son los ciudadanos que -de acuerdo con el mes del año- deben de cumplir con su obligación cívica no lo van a hacer sólo porque les manden una cartita, y menos cuando han tenido en el INE la pésima idea de una casilla única con 23 partidos compitiendo, pues saben a qué hora van a iniciar su trabajo, ¿pero a qué hora van a acabar?; ésa, desde luego, es una razón, la otra, y la más importante, es porque la autoridad sólo se queda sentada en su escritorio y no trabaja; los consejeros, normalmente, no sirven para nada más que para votar y tener privilegios, pero los ciudadanos reaccionan al trabajo de la institución. Para lograr que respondan, se necesita comunicación directa con la autoridad electoral.

Dicen que más de cuatro mil 300 morelenses se han negado a participar como funcionarios de casillas en la elección del próximo seis de junio, debido a la pandemia del Covid-19, informó el Instituto Nacional Electoral (INE) en Morelos.

De acuerdo con la encargada de la Vocalía de Capacitación Electoral y Educación Cívica, Xóchitl Márquez Martínez, durante la visita de los ciudadanos que resultaron seleccionados para ser funcionarios de casillas, un total de mil 590 han manifestado no querer participar debido a la pandemia del coronavirus, mientras que dos mil 715 también se han negado ante el temor de ser contagiados con esta enfermedad. Ése es un buen pretexto, pero quien los visito es un encargado como capacitador electoral, que sólo sabe un poquito más que el ciudadano normal, mientras la encargada está sentada ante su escritorio; así, nadie va a ir por su propio pie, y menos después de que quitaron la clase de civismo en las escuelas y ya es escasa la consciencia de éste.

Es muy absurdo el planteamiento de la autoridad que señala: “Sí, tenemos detectados casos en los que los ciudadanos, al acudir a sus domicilios para brindarles la primera capacitación para ser funcionarios de casillas, nos han manifestado no querer participar por la pandemia del coronavirus, son 50 las causas por las cuales no pueden ser funcionarios y este año se agregó el tema del Covid-19”.

Sin embargo, la funcionaria electoral añade que esta situación no pone en riesgo la jornada electoral, ya que hay 40 mil 900 morelenses que cumplen con los requisitos para ser funcionarios de casillas, cuando solamente se necesitan 22 mil 300 ciudadanos para las dos mil 480 casillas que se instalarán en la próxima jornada electoral.

“Si bien hay gente que se ha negado a ser funcionario de casilla, debemos precisar que estas cifras son muy bajas, estamos hablando de que el 1.8 por ciento de quienes cumplen con los requisitos son los que se han negado, por lo que seguiremos con el proceso de insaculación”, dijo. Por fin, ¿quién la entiende?, ¿es un problema o no?

Si el problema existe, lo que ella debe de hacer es moverse y ponerse a trabajar, y recorrer cada uno de los lugares donde esto sea más grave, para que, personalmente, convenza al ciudadano de participar. Si no se mueven, que no se quejen. Ganan bastante bien como para que trabajen de verdad y que no sirvan más que para dar órdenes. ¿No cree usted?

Por Teodoro Lavín León / lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin

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