Varios son los nombramientos que ya debería haber hecho el Congreso del Estado, pero al parecer las grillas internas no les permiten a sus veinte integrantes ponerse de acuerdo, y se necesita mayoría calificada para determinarlos.
Al parecer, agotarán el periodo ordinario de sesiones –que concluirá el próximo 15 de julio– sin lograr concretar las designaciones de los titulares de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos, la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización y el Instituto Morelense de Información Pública y Estadística.
Aparentemente, los nombramientos de dos de ellos tienen que ver con la Comisión de Hacienda que preside la diputada Rosalina Mazari; y, a pesar de que dicen que ya tienen la bendición del ejecutivo, éstos no se dan por la falta de consenso.
Es de todos conocido que hasta el momento no hay acuerdos para avanzar en los temas prioritarios en el Congreso; por tal razón, no se pudo emitir la citada convocatoria y, por ello, a partir del viernes, dos comisionados integrarán el Pleno del IMIPE; en caso de una controversia, intervendrá el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, a ver si así funciona, porque, por lo que podemos ver, la verdad es que al menos la Entidad de Auditoria Superior y el Instituto Morelense de Información Pública han sido sólo membretes y no han cumplido a cabalidad su función, tal como ya lo han denunciado muchas veces asociaciones civiles como “Morelos Rinde Cuentas”.
En declaraciones a la prensa, el Presidente de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Alfonso de Jesús Sotelo Martínez, dijo al respecto que existe el acuerdo de desahogar en las próximas cinco semanas los temas prioritarios y los pendientes del segundo periodo ordinario de la LIV Legislatura. Por su parte, la diputada panista Dalila Morales Sandoval admitió que está en manos de las fuerzas políticas de mayoría que se determine quiénes ocuparán los cargos para los últimos años y, en contraposición a lo que señaló el presidente de la mesa directiva, dijo que no se ha llegado a un acuerdo y que por ello aún no han emitido las convocatorias para el nombramiento del titular de la ESAF; y lo hizo para ocupar el cargo que el viernes dejó el comisionado del IMIPE, que cumplió con los dos periodos reglamentarios.
El problema de los nombramientos es que, a través de sus incondicionales, el gobierno hace propuestas, pero los otros grupos parlamentarios también quieren a los suyos, por lo que no han llegado a un acuerdo sobre quién será el ganador en la repartición.
Las cuotas de poder, al parecer, van a ser las que definan los nombramientos para la Comisión de Derechos Humanos, pues se vence el plazo y deberán de considerar a alguien que en verdad luche por la defensa de los derechos humanos, lo que tanta falta hace; sobre todo ahora que, al parecer, se le pueden dar más atribuciones para que en realidad funcione, ya que las recomendaciones, según se ve, ya no asustan a nadie.
La designación deberá ser para la persona que cumpla todos los requisitos y, sobre todo, que tenga una trayectoria limpia y que tenga el carácter para realmente defender a quien lo necesite; de nada nos sirve una Constitución como la que tenemos si no hay quien, apegado a la ley, defienda los derechos humanos de los morelenses. Esperemos que no sea una cuota de poder como acostumbran.
En el nombramiento de la Entidad de Auditoria y Fiscalización mucho tendrá que ver el gobierno y, al parecer, ya lo han decidido las cúpulas y sólo están esperando el consenso de los que están en el Congreso, pero su representación es casi individual y necesaria para la votación. Hay que convencerlos, y como todo es una cuestión política, no de capacidades sino de acuerdos en la repartición del poder, nada más hay que ver lo que han tratado de hacer con el Instituto de Trasparencia a través de los años.
Los problemas entre los grupos parlamentarios todavía existen, y mientras más cerca está en las elecciones, más difíciles se pondrán; ahora las cosas han cambiado y la situación será totalmente diferente de cómo ha sido con otras legislaturas, aquí las ideologías ya no existen, cada quien se acomoda como le conviene y los tres grandes partidos de antaño han desaparecido prácticamente, ya que sus representantes no representan a su partidos, sino a sus conveniencias particulares, buscando utilizar el cargo como trampolín para ellos o sus familias.
Así que con tristeza y desconfianza esperamos la determinación del Congreso. Ojalá fuera la decisión por alguien independiente con fuerza y prestigio en beneficio de Morelos. ¿Veremos eso algún día? Lo veo difícil. ¿No cree usted?

Teodoro Lavín León
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