Las malas administraciones públicas han dado como resultado el caos en que vivimos; y la falta de autoridad que existe es la que permite que el caos se desarrolle de la manera en que lo está haciendo en nuestra ciudad.
Todos los días vemos una ciudad cada vez más sucia, desordenada y llena de basura, donde lo único que prospera son las cantinas, que en cada esquina se abren a diario sin ningún control.
Los bares de cervezas en un principio, que son cantinas con disfraz de cafeterías, están de moda; los jóvenes, desde el jueves hasta el domingo, se la pasan alcoholizados sin que nadie le ponga un freno o remedio a la situación.
Supuestamente, el Bando de Policía y Buen Gobierno del Municipio de Cuernavaca sólo permite la apertura hasta las 11 de la noche y, con un acuerdo de cabildo, hasta las 2 de la mañana oficialmente; pero ahora, con eso de que nadie hace ni dice nada en este desorden, las cantinas pasan abiertas toda la noche sin el menor recato, sin que los inspectores del Ayuntamiento sirvan para nada más que para pasar a cobrar “una corta” por hacerse como que la Virgen les habla y no clausurar los antros.
Su proliferación es cada día mayor alrededor de la universidad, donde debería de estar prohibido. Es cada día mayor el número de antros, o como se les quiera llamar, en toda la parte norte; donde en un principio sólo bebían cerveza, más tarde pusieron pantallas y hacen karaoke, y ahora hasta banda llevan sin importar el vecindario y la contaminación del ruido, pues los propietarios les dan una buena corta a los inspectores y no pasa nada.
En el norte, con eso de los usos y costumbres, algunos tienen el mejor pretexto, pues así se lavan las manos y les cobran a todo el que se deja; pero en realidad ni permiso del Ayuntamiento tienen para trabajar. Puede uno ver jovencitas de 15 años trabajando en las cervecerías o cantinas sin que nadie diga nada; desde luego, los trabajadores no tienen Seguro Social y ganan una miseria, pero los dueños se hinchan de dinero porque se dice que no nada más venden alcohol, sino también otros complementos.
El mantener una juventud alcoholizada es algo grave en una ciudad, y en Cuernavaca cada día es mayor esta lacra, sin que nadie haga nada.
Desde luego, la Secretaría de Salud finge demencia, no existen inspectores que funcionen y la Secretaría del Trabajo no revisa quiénes son los empleados y cuáles son sus prestaciones. La falta de autoridad crea un caos, que es en el que vivimos, por eso amanecemos con las calles sucias, vomitadas y llenas de vasos de cerveza abandonados porque es tanta la borrachera que hasta los dejan.
Se decía que la carretera a Tepoztlán era un lugar bastante crítico para la seguridad porque era zona de la delincuencia organizada, por lo que la autoridad, discutiendo y poniendo por delante los usos y costumbres, no hace nada.
El caos es diario y los antros se encuentran abiertos todos los días, y poco a poco se va haciendo una zona de tolerancia donde la policía y la autoridad no intervienen.
Supuestamente, el control lo debe de llevar el Ayuntamiento, y en conjunto con la Secretaría de Salud, debería de pedirle a cada uno de esos lugares los permisos correspondientes; y la Secretaría del Trabajo tendría que revisar cómo están contratados los trabajadores. Dicen que el dinero no alcanza, pero donde podrían cobrar para bajar el vicio y la alcoholización de los jóvenes no lo hacen, porque una de dos: o no conocen las leyes municipales ni los bandos de policía y buen gobierno o de plano se dedican a recibir mordidas y cerrar los ojos.
Los permisos de venta de alcoholes siempre han sido un negocio y, por supuesto, es algo en lo que la administración central municipal pone especial atención, pero aquí ni a permiso llegan y ahora dicen que en el gobierno municipal les dan los permisos con número y sin uso de suelo a las cerveceras, y que los regalan a sus “clientes” bajo una serie de requisitos.
Todos los días podemos ver cómo el número de cantinas va creciendo y se va expandiendo como si fuera lava volcánica por nuestra ciudad. Primero era famosa la puerta roja, pero ahora ya son varias alrededor; y en los pueblos del norte hasta en las calles secundarias están creciendo porque no hay autoridad que ponga orden. Entendemos que los ayudantes municipales no conocen las leyes que nos gobiernan, pero para eso está el Ayuntamiento, que al parecer responde más al interés de recabar las buenas mordidas o entregas mensuales que a la ley.
Por ello la inseguridad crece y más de 50 muertos en 15 días no son de gratis. Qué lástima que nadie ponga orden y que las autoridades hagan política de avestruz, escondiendo la cabeza. Por eso estamos como estamos. ¿No cree usted?
Amigos de la Música presenta en su Temporada de Ópera 2017-2018. Tosca – Giacomo Puccini, el sábado 27 de enero, 12:00 p.m. en pantalla de alta definición en forma directa desde el MET de New York Director: Andris Nelsons. En el Centro Cultural Teopanzolco. Lo esperamos.

Por: Teodoro Lavín León

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