“Exigimos seguridad, nosotros pagamos impuestos, sólo exigimos lo que les toca a las autoridades”, expuso el Presidente de Canirac, Harry Nielsen, al referirse al cierre de un restaurante bar en Cuernavaca por la inseguridad.

Agregó que esto afecta la economía y la vida nocturna de la ciudad. Se da una mala imagen al turismo y daña la economía estatal.

Por otro lado, el Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados dijo no coincidir con la propuesta de la instalación de parquímetros en la capital, puesto que no existen las condiciones económicas para hacerlo.

Refirió que frente a esta iniciativa, predominan diversas incógnitas, como “si sólo operarán de lunes a viernes y el fin de semana será gratuito para los turistas, como se hace en otras ciudades; y en qué calles se instalarán”.

Y toco uno de los puntos torales de Cuernavaca al enfatizar que antes se tiene que regular el comercio informal, el cual complicaría la operatividad de los parquímetros, ya que vale la pena recordar que muchos se instalan sobre las banquetas.

Manifestó que actualmente la situación de la capital, tanto en materia económica como turística, atraviesa por dificultades “como para afectar más con el tema de los parquímetros”.

Exhortó a construir una mesa de trabajo con empresarios del ramo turístico antes de tomar cualquier decisión.

“No existen condiciones para garantizar la seguridad del esparcimiento y sana diversión”, dice a través de un comunicado la empresa que cerró recientemente en sus redes sociales, al tiempo de anotar que no desean ser parte de una guerra a la cual no pertenecen.

Además de La Patrona, algunos centros nocturnos como Janis, Morgana Social Club y Classico, han cerrado de manera definitiva bajo este mismo argumento, mientras que Juárez y The Noise han abierto sus puertas nuevamente.

La decadencia de los centros nocturnos comenzó en 2017 con la clausura y posterior cierre de la discoteca Attico ante la inseguridad en el interior del inmueble. Antros clásicos como Taizz, Barba Azul, Classico y Kaoba cerraron sus puertas luego de la inseguridad que se desató tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva al norte de Cuernavaca.

A finales de 2018 se presentó el cierre de Juárez 4, ubicado sobre bulevar Juárez. A principios de marzo de 2019 el “Bar Sophia”, antes “Bull”, localizado en la esquina de la avenida Domingo Diez y Paseo del Conquistador, cerró al registrar un grave incidente en sus instalaciones. Días después The Noise Social Club, Janis

Cuernavaca y Morgana Social Club informaron su cierre definitivo. A estos cierres le siguieron el de Lum Restaurante, MINNA by Walther, además de la histórica sucursal de Santa Clara, ubicada en San Diego.

“No existen condiciones para garantizar la seguridad del esparcimiento y sana diversión”, argumentaron a través de un comunicado en sus redes sociales, al tiempo de anotar que no desean ser parte de una guerra que les es ajena.

Si bien hasta el momento no se cuenta con una cifra exacta de cuántos establecimientos han cerrado sus puertas en los últimos años, se puede confirmar que la vida nocturna en Cuernavaca ha desaparecido al existir pocos antros abiertos (Juárez, The Noise, Baby Queen, Barezzito, Chilanguita y Bora) y en su mayoría las sucursales ya se localizan en el interior de plazas comerciales, siendo que al estar fuera de ellas han tenido que cerrar, siendo Morelos el ejemplo de que la inseguridad daña por completo la diversión y el ingreso de recursos, en especial para los discotequeros.

La percepción social de inseguridad entre los habitantes de Cuernavaca continúa con una tendencia al alza durante los últimos meses, confirmó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía a través de su vigésimo sexto levantamiento de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana.

En la ENSU se detalla que la percepción social de inseguridad pasó de 81.6 por ciento en junio pasado a 88.3 en septiembre, y posteriormente a 89.6 en diciembre de 2019, por lo que la inseguridad sigue adelante; la pedida de piso y el descrédito de la autoridad es grande, sólo siguen trabajando los antros que se dicen apegados a la delincuencia, como los del corredor norte de la ciudad, sin que nadie haga nada para remediarlo, por lo que la inseguridad cada día es mayor. ¿No cree usted?

 

teodoro lavín león
lavinleon@gmail.com / Twitter: @teolavin