La carrera por la alcal­día de Cuer­na­vaca comienza a tomar forma, pero no como una con­tienda tra­di­cio­nal, sino como un tablero com­plejo donde las deci­sio­nes cupu­la­res, las trai­cio­nes inter­nas y los equi­li­brios de poder serán más deter­mi­nan­tes que las cam­pa­ñas mis­mas. Lo que hoy vemos no son can­di­da­tu­ras, sino seña­les de hacia dónde se move­rán los gru­pos que real­mente man­dan.

En Morena, el esce­na­rio es el más inte­re­sante… y el más peli­groso. La baraja es amplia pues incluye a Víc­tor Mer­cado, Meg­gie Sal­gado, Édgar Mal­do­nado y Juan Ángel Flo­res for­mando el núcleo visi­ble. Pero detrás de ellos no hay sólo aspi­ra­cio­nes per­so­na­les, sino gru­pos que bus­can cap­tu­rar el con­trol de la capi­tal; y tam­bién se habla de algu­nos otros fun­cio­na­rios que se mue­ven más para lle­nar más el espa­cio que, en rea­li­dad, para tener la posi­bli­dad de la can­di­da­tura.

Hoy por hoy, comienza a tomar fuerza una ver­sión no menor de que Édgar Mal­do­nado sería el can­di­dato impul­sado desde el poder esta­tal. De con­fir­marse, no sería una can­di­da­tura más, sino una señal clara de que la elec­ción en Cuer­na­vaca se quiere ope­rar desde arriba, con todo lo que eso implica. En ese esce­na­rio, incluso se men­ciona que el actual alcalde José Luis Uriós­te­gui podría ser dipu­tado plu­ri­no­mi­nal des­pués de ganar dos elec­cio­nes, y que si no fuese así se iría al gobierno de la actual admi­nis­tra­ción; pero aquí está el pro­blema por­que Morena no es un par­tido mono­lí­tico. Si la can­di­da­tura se impone y no se cons­truye, el riesgo de frac­tura es altí­simo. ¿Qué harán enton­ces Víc­tor Mer­cado o Juan Ángel Flo­res si no son favo­re­ci­dos? ¿Se suma­rán o juga­rán a medias? En Cuer­na­vaca, esas “medias tin­tas” sue­len cos­tar elec­cio­nes.

En con­traste, el PAN parece tener mucha mayor cla­ri­dad. Todo apunta a que Daniel Mar­tí­nez Terra­zas será el aban­de­rado. No es casua­li­dad pues con­trola el par­tido, tiene estruc­tura y repre­senta la con­ti­nui­dad de un pro­yecto que, con todo y crí­ti­cas, ha logrado man­te­nerse com­pe­ti­tivo en la capi­tal. En un esce­na­rio de divi­sión de Morena, el PAN no nece­sita hacer dema­siado, le basta con no equi­vo­carse.

Del lado del PRI, la his­to­ria es dis­tinta, pero no menos rele­vante. Lucy Meza sigue siendo la figura más fuerte por posi­cio­na­miento y cono­ci­miento público. Sin embargo, apa­rece tam­bién el nom­bre de Jorge Meade Gon­za­les, lo que revela que al inte­rior del priismo aún no hay una defi­ni­ción clara, y que podrían jugar más de una carta depen­diendo de las alian­zas. Y aquí hay un punto clave, el PRI por sí solo difí­cil­mente ganará, pero puede con­ver­tirse en el fiel de la balanza. Una can­di­da­tura fuerte de Lucy Meza podría divi­dir el voto opo­si­tor o incluso cons­truir una alianza com­pe­ti­tiva. Subes­ti­marla sería un error.

En el caso de Nueva Alianza, la figura de Andy Gor­di­llo se per­fila como su carta más visi­ble. Su cre­ci­miento polí­tico reciente la coloca como una opción real, al menos para com­pe­tir y nego­ciar. No nece­sa­ria­mente para ganar, pero sí para inci­dir.

Movi­miento Ciu­da­dano, por su parte, comienza a moverse con inte­li­gen­cia. El nom­bre de Jes­sica Ortega se men­ciona como para ser posi­ble can­di­data, acom­pa­ñada de per­fi­les como Diana Recio, quien podría ser una opción sólida para un dis­trito. MC no está impro­vi­sando, está cons­tru­yendo a mediano plazo y apos­tando a capi­ta­li­zar el des­gaste de los par­ti­dos tra­di­cio­na­les.

Y mien­tras tanto, otros nom­bres como Ale­jan­dra Flo­res pare­cen per­fi­larse más hacia espa­cios legis­la­ti­vos que hacia la alcal­día, lo que tam­bién ayuda a ir des­pe­jando el pano­rama.

Pero más allá de los nom­bres, lo ver­da­de­ra­mente rele­vante es la lógica de la elec­ción. Cuer­na­vaca no se deci­dirá sólo por quién tenga más espec­ta­cu­la­res o más even­tos, sino por tres fac­to­res fun­da­men­ta­les:

Pri­mero: La uni­dad o frac­tura de Morena. Si logran cerrar filas, serán alta­mente com­pe­ti­ti­vos. Si no, abri­rán la puerta a la opo­si­ción.

Segundo: La capa­ci­dad del PAN de man­te­ner su base sin des­gas­tarse. En polí­tica, a veces ganar con­siste sim­ple­mente en no come­ter erro­res.

Ter­cero: El papel de los “ter­ce­ros acto­res”: PRI, Movi­miento Ciu­da­dano y Nueva Alianza. En una elec­ción cerrada, pue­den defi­nir el resul­tado.

Hoy, Cuer­na­vaca se per­fila para una con­tienda de cua­tro fuer­zas rea­les, no de dos. Y eso cam­bia todo, por­que, cuando el voto se frag­menta, la estra­te­gia pesa más que la popu­la­ri­dad.

La elec­ción aún no comienza for­mal­mente, pero el juego ya está en mar­cha. Y como suele ocu­rrir en More­los, no siem­pre gana el más fuerte… sino el que mejor entiende el momento polí­tico.

Lo único seguro es que la con­tienda se está poniendo buena. Y ape­nas esta­mos viendo el pri­mer acto; a ver cómo nos va. ¿No cree usted?

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