Este Día del Padre decenas de familias revivieron recuerdos en el panteón de “La Leona”, de Cuernavaca. Con música, flores, veladoras y cerveza rememoraron a sus padres, hijos y esposos, pues expresaron que en esta fecha la convivencia y la alegría con los restos de aquellos seres queridos “es como si los volvieran a este mundo terrenal”.
Desde muy temprano se pudo observar que diversos grupos de personas comenzaron a llegar a este campo santo. La mayoría con flores en brazos, veladoras, alimentos y herramientas de limpieza que usaron para darle mantenimiento a las tumbas de aquellos varones que dejaron marcadas sus vidas.
La familia del señor Andres N, o cómo sus amigos taxistas le decían “El Alas Doradas”, nos compartieron que, para ellas, hija; madre y esposa, la mejor manera de mantenerlo vivo ha sido en el recuerdo, ya que desde su partida constantemente lo visitan en su “nueva casa”, y este Día del Padre no fue la excepción.
Otros visitantes llenaron el lugar con canciones como “Qué falta me hace mi padre”; de Antonio Aguilar, “Sobre la tumba de mi viejo”; de Valentín Elizalde, y la que más se repitió sobre las lapidas: “Mi viejo”, de Vicente Fernández.
Así mismo, los amigos y familiares lloraron y, en algunas ocasiones, brindaron con la bebida favorita del fallecido al oír estas piezas musicales.
De acuerdo con una de las personas que le da mantenimiento a este lugar, año con año se pueden ver diferentes rostros que asisten en esta fecha al panteón de “La Leona” para poder pasar nuevamente una tarde o una mañana en convivencia con su “difunto”.
