Un estudio científico reportó este lunes que las vacunas de Pfizer y Moderna desencadenan una reacción inmunológica que puede proteger durante años contra el COVID-19, lo que postergaría la necesidad de recibir dosis de refuerzo.

Ali Ellebedy es inmunólogo de la Universidad de Washington en St. Louis y dirigió el estudio publicado en la revista Nature del que participaron 41 personas (ocho con antecedentes de COVID) que habían recibido las dos dosis de Pfizer.

A 14 de ellas se les extrajeron muestras de los ganglios linfáticos varias veces: a las tres, cuatro, cinco, siete y 15 semanas después de la primera dosis, para analizar la evolución de la respuesta inmunológico y las llamadas “celular de memoria”, que se entrenan para reconocer y combatir el virus.

Se descubrió que 15 semanas después de la primera dosis de la vacuna, el centro germinal seguía siendo muy activo en los 14 participantes, y que el número de células de memoria que reconocían el coronavirus no había disminuido. “El hecho de que las reacciones continuaran durante casi cuatro meses después de la vacunación es una señal muy, muy buena”, dijo Ellebedy.

Las fórmulas, que utilizan la tecnología de ARN mensajero, persisten en la defensa contra el coronavirus en las “células de memoria”, según los análisis.

“Me sorprendería que se necesitara una vacuna de refuerzo anual”, opinó el médico Paul Offit, especialista en vacunas del Hospital Infantil de Filadelfia que asesora a la Administración de Alimentos y Medicamentos.

Los estudios de la inmunidad que generan las vacunas Pfizer y Moderna  continuarán frente al avance de las nuevas variantes y las definiciones respecto a si es necesaria una dosis de refuerzo dependerá de las decisiones sanitarias que tome cada país. 


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