Desde la guerra mundial de 1918, Estados Unidos ha usado a México como proveedor de insumos bélicos, para la agresión y defensa de ese armamentista País. De hecho, desde entonces era dueño de varios pozos petroleros en el País.. A finales de la primera guerra, Estados Unidos se interesó por el petróleo mexicano para entrar a combatir en Europa; los estadunidenses deseaban que se nacionalizara el petróleo para que México sacara del País a las compañías europeas y fue hasta muchos años después en 1938 en que el presidente Lázaro Cárdenas del Río nacionalizó el petróleo de México.

Estados Unidos presionó al presidente Cárdenas que una vez nacionalizado el crudo le vendiera los pozos petroleros que ya eran de la Nación Mexicana, porque los Estados Unidos deseaban que México les entregara el petróleo que les había quitado y pagado con el dinero que el pueblo de México había regalado para que se liquidara el adeudo. Los estadunidenses insistieron que les era necesario para “defenderse” de la segunda guerra mundial, ya en preparación, no fuera que las fuerzas de Alemania lo usaran contra los europeos. Aunque la guerra comenzó en 1939 y Estados Unidos entró a pelear en diciembre de 1942, cuando ya habían muerto 40 millones de “aliados”.

Y así en 1940 hasta 1945 el presidente Manuel Ávila Camacho comenzó a enviar petróleo a los Estados Unidos, al haber aceptado y firmado ser parte de la Liga de las Naciones (ahora ONU) en que terminó la segunda guerra mundial. Por más presión que los estadunidenses le hicieron a México durante todos los sexenios posteriores no tuvieron ningún éxito. Sin embargo en 1996 el presidente Ernesto Zedillo y el presidente de Estados Unidos, junto con varios países de Latinoamérica firmaron un tratado que se llamaba Acuerdo de Wasseenar, en el cual se trataba que todos se comprometían a transparentar sus actividades en arma tos de doble uso y tecnología, suscrito en 1998 para fines militares. De ahí que se comenzaron a construir las fábricas de piezas para complementar las necesidades de las matrices en los Estados Unidos.

Muchos países no pudieron con el paquete y en la frontera de México se comenzaron a abrir las maquiladoras las que empezaron a confeccionar los trajes militares y después se volvieron fabricantes de piezas esenciales y así las armadoras de los equipos para los artículos militares fuesen enviados hacia su País. Desde 1942 se comenzaron a construir tanques en las instalaciones de la compañía Ford Company de México, la que dejó de producir dichos autos hasta 1945 y con toda seguridad hicieron lo mismo con algunas otras empresas. En la compañía Ford Motor Company puede ser que aún se encuentren los rieles que el gobierno mexicano mandó construir para transportar dichos tanques directo a la base militar de San Diego, California, Estados Unidos. En México se encuentran 87 fábricas siendo una infinidad de productores de piezas bélicas que trabajan dos turnos para surtir como complemento indispensable para varios tipos de armamento en Estados Unidos. Entre ellas se encuentran, la compañía: Lockeed Martin Corporation: la que fabrica piezas para tanques, helicópteros, misiles y ametralladoras Esta compañía se encarga de construir las bases para transportar las bases y las cubiertas de aluminio para los misiles tierra aire.

Está la Boing Defense Division la cual fábrica Plataforma para misiles, El H -47 Chinook, el H-64 Apache, el A-H 6 litlle bird y el V22 Ospray. La compañía BAE Sistems: Con base en Inglaterra y en Hampshire US, es la segunda compañía de armamento más grande del mundo y provee la más moderna tecnología que existe en piezas militares, de defensa, ataque por mar, tierra y por aire con su tipo de Sistemas Cyber. Y así están el conglomerado Northtrop Gumman Thecnologies grup, que es el constructor de buques y portaaviones número uno a nivel mundial y acaba de comprar las compañías Logicon, Teledyne Ryan, Litton, Ingalls, Avondale sans LakesVanity y la Raytheon Thecnologies, muchas de las cuales ensamblan artículos militares de uso pesado pero con partes hechas en México, cuya sede de este gran conglomerado está en Virginia.

Fábricas que usan piezas muy importantes hechas aquí, sin las cuales sus empresas no pueden ensamblar ninguna de sus armas letales de “defensa” y destrucción. O sea que el Secretario de Estado Mike Pompeo quien vendrá a visitar a López Obrador a que por favor permita que esas 87 fábricas que cerraron en México las vuelvan a abrir por lo que promete entregar lo más adelantado en cuidado para la salud de los trabajadores y así evitar el contagio del terrible coronavirus, con tapabocas, máscaras de plástico, gel, cloro para limpiar todo lo que tocan los trabajadores (no medicinales como recomendó Trump), por lo que yo creo que se van a arreglar.

La cosa es que en pleno siglo XXI nos encontramos a los estadunidenses desarmados y tenemos dos o tres días para invadirlos y recuperar todo lo que nos quitaron en la injusta guerra de 1858, cuando se quedaron desde el Estado de California, hasta el Estado de Texas, pasando por todos los intermedios. Hasta nos podemos jugar una lana en Las Vegas, Nevada.

 

RAFAEL BENABIB

rafaelbenabib@hotmail.com