En la reunión de empresarios en el Bufete de Contadores Fiscalistas, estaban presentes los socios Gales, Reniere y Ruiz Delgado Rosas, los que fueran dueños de la fábrica de telas, quienes tuvieron que cerrar por el momento, los hermanos Zepeda de la Lechera Cala y Jacinto Ortega, dueño de la editorial “La Unión”, quejándose con los fiscalistas de las fuertes multas que les había impuesto el SAT por evasión de impuestos desde 2012 hasta 2019.
-¿Qué pasó con sus influencias contador, a quién le dio el dinero que nos pidió para que los Fiscalistas nos sacaran de estos apuros? Estamos a punto de quebrar y ustedes ni siquiera el teléfono responden. Por eso venimos a reclamarles que hagan su trabajo porque ya no podemos más.
-El deporte más popular entre los empresarios siempre ha sido el no pagar impuestos hasta que no se arreglen con el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Muchos empresarios tuvieron componendas con Hacienda y con los encargados del SAT durante los períodos del presidente Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, a quienes no les importó si entraba dinero a la hacienda pública o los negociantes se volvían más ricos, señaló el Contador y Licenciado Fiscalista Gabino Shiller.
-¿Por qué ahora, con el presidente López Obrador no hay ese tipo de componendas, ya que todos estamos pagando impuestos aunque tengamos el negocio cerrado por la pandemia?, replicó Jacinto Solís el de la compañía editorial. “Yo tenía 1200 empleados y tuve que despedir a 520. A los demás les pago la mitad de lo que antes ganaban para que sobrevivan, pero siguen apuntados en el Seguro Social”.
-No se haga don Jacinto, si usted no tenía a nadie de alta en el Seguro, lo que pasaba es que los rentaba a un “outsoursing” que les pagaba cualquier cosa y así se aguantaban porque desde los sexenios pasados y ahora con la pandemia los amenazaban con correrlos pues no había chamba en ningún lado. Pero ahora, igual que los millonarios dizque empresarios lo siguen haciendo, su dinero lo mandan a los paraísos fiscales -le contestó el que llevaba su cuenta.
-Cuidado contador Shiller, acuérdese de cuando usted nos conseguía las facturas falsas por cientos de miles de pesos y pagábamos sólo el IVA, el que luego nos regresaba el gobierno. No me venga con que ahora usted es un santo, ya que junto a los contadores aquí presentes se llevaban su buen dinero -lo señaló uno de los hermanos Zepeda de la Cuenca Lechera Cala.
Venimos representando a las distintas cámaras productivas del País, quienes están de acuerdo en llegar a un trato con el gobierno y que no salgamos tan perjudicados, pero que se quieren regularizar en beneficio de la economía del País.
-A nosotros ya nos propusieron un arreglo, pero son miles de pesos lo que quieren y ni vendiendo el negocio se los podíamos pagar, ya que las 15 tiendas de telas que tenemos, apenas las podemos resurtir con los pocos obreros que nos quedan en la fábrica. Porque tuvimos que correr a varios cientos que estaban irregulares, antes de que llegaran los del SAT o los del IMSS, pues, pobres de nosotros ya que no se les podía seguir pagando a la gente y los de gobierno casi nos meten a la cárcel por querernos arreglar con ellos, dijo el de las fábricas de zapatos.
El fiscalista les dijo que no se preocuparan pues ya estaban perdonando a medio mundo. Con decirles que se arreglaron con uno de ellos en 600 millones de pesos de impuestos, pues debían 1,300 millones de pesos. Ellos están muy contentos porque siguen trabajando y ya no los van a molestar si pagan los impuestos a tiempo. También está el que era de AHMSA a quien le cobraron 200 millones de dólares, el de la fábrica de fertilizantes junto con Pemex y que va a regresar en tres años, pero no se sabe si la cosa ya se arregló por completo o si el asunto penal sigue pendiente.
-Ahí está el dueño de las tiendas Elektra, del Banco Azteca, de los canales de televisión TV Azteca y de un montón de las principales empresas de México, quien abiertamente entró en conflicto con Hacienda, con la Secretaría de Comercio, con el Banco de México, etcétera, el que se negó a mandar a sus empleados a sus casas durante el comienzo de la pandemia y no ha pagado impuestos durante varios años.
Este señor Salinas Pliego amenazó al presidente Andrés Manuel López Obrador con presentarle, hasta que termine su sexenio, cientos o docenas de amparos judiciales por cada multa que le quieran poner, comentó el fiscalista Shiller con envidia de no haber sido el contador de ese señor Salinas.
Pero si hasta la misma compañía Famsa, que pertenece a la Coca Cola que debía varios millones de pesos al SAT fue uno de los primeros en arreglarse con Hacienda y no porque esta compañía sea muy generosa, sino porque somos el mejor mercado del mundo para sus aguas: azucaradas, embotelladas, garrafones de agua electropura y una enorme cantidad de refrescos, cuya firma les llega a hacer mella, la adquieren de inmediato y hasta la hacen desaparecer como a los refrescos y agua mineral llamada “Yolis de Taxco”, la que aún ofrecen pero nunca le hacen publicidad alguna, con la esperanza o seguridad de que al público se le va a olvidar su nombre. También se arreglaron con Pepsico y la Nestlé.
Nosotros ya hemos decidido dejar de usar a trabajadores subcontratados y a los que regresaron, que van a estar inscrits en el IMSS trataremos como trabajadores con todos sus derechos. En la reunión que tuvimos las distintas cámaras que tenemos el encargo de producción de bienes en México.
“Queremos ofrecerle al SAT, que ahora que nosotros estamos haciendo ese acto solidario con la regularización en beneficio de los trabajadores, nos trae como consecuencia la enorme baja en la producción por la ausencia de ventas y del personal del que estamos hablando, quisiéramos pedirles a las autoridades que nos permita pagar los impuestos que debemos en partes para que el desnivel entre la producción y las ventas no exista esa elevación de precios del que ustedes han tan adecuadamente decidido para evitar la inflación en el País”.
El grupo de contadores, de los fiscalistas y de algunas personalidades de gobierno a la reunión estuvieron de acuerdo en ponerlo en consideración de la Secretaría de Hacienda, del SAT y de la Secretaria de Comercio para que tomen en cuenta su propuesta.
Me parece adecuado que el gobierno se dé cuenta que estamos en el deseo de que se equilibre la economía de la clase empresarial con la clase trabajadora y el gobierno, el cual, como el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha declarado, el que los empresarios tienen el derecho de obtener ganancias por sus inversiones y trabajo que han alcanzado durante años.
Finalmente se terminó la reunión y los empresarios salieron calmados y con la seguridad de que continuarían llevando buenas relaciones.
Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com
