En muchas ocasiones la subcontratación legal es necesaria porque la mayoría de las empresas lo utiliza como en el caso “A”, de una zapatería que el cliente solicita que el 5 por ciento del pedido de zapatos para exportar deben de ir más anchos como de costumbre pues en época de verano hace mucho calor.

El proveedor envía estos 50 pares con un zapatero para ser hormados entre él y su mujer, pues él no necesita un equipo especial para hormar a mano 50 zapatos de un pedido de mil pares, por tanto se los da a un zapatero quien los horma entre él y su mujer.

En el primer caso, el vendedor sólo necesita una pequeña parte del pedido para tenerlos listos y no puede contratar a dos personas que hagan un trabajo tan simple pero indispensable.

Sin embargo existe una empresa “B” que es más grande y también vende zapatos, sólo que esta vez el pedido es de 50 mil pares.

Consigue ilegalmente a un subcontratista a quien le entrega los materiales a que los maquile con sus trabajadores, su propia maquinaria, termine el pedido de zapatos por completo y la empresa sólo se encarga de empacarlos y enviarlos.

En el ejemplo “B”, el empresario tiene que conseguir una factura falsa para justificarse ante el fisco y facturar cobrando el IVA.

Además los trabajadores no trabajan para él, no están registrados en el Instituto del Seguro Social, no gozan de ninguna prestación, no les pagan conforme a la ley, no pagan impuestos ni tienen días de descanso o vacaciones pagadas.

En fin que no existen para el gobierno.

Mientras el subcontratista obtiene ganancias en el Impuesto sobre la renta, en el IVA, ahorrándose lo del pago que le corresponde al IMSS, al Infonavit, además de presentar recibos de renta ficticios de un taller que no existe, deduciendo la compra de automóviles y/o camionetas a nombre de dicha institución y así recuperar el IVA.

Y para mayor abundamiento, registran a toda la familia en el Seguro Social con altos sueldos para que en un año o dos se jubilen con cuotas estratosféricas.

Esta serie de fraudes se vienen presentando desde hace 70 años, los que se pusieron de moda en tiempos del presidente Miguel Alemán y cada vez se han estado incrementando hasta el régimen de Peña Nieto, en que ya no era posible soportarlos.

El gran fraude de las compañías subcontratadas le ha costado al País miles de millones de pesos de evasión fiscal, la cantidad oficial de desempleados que hay en el País no son porque no hay puestos de trabajo, sino porque los empleos están en general fuera de la ley.

Se habla de que existían plazas temporales y que en el mes de diciembre hasta 60 mil trabajadores han sido despedidos, pero eso está lejos de la verdad, la cifra es aproximada a 360 mil trabajadores de esas compañías fantasmas, las que han echado a la calle a esos trabajadores que no son reconocidos ni por los patrones ni por las autoridades y jamás han sido representados por algún sindicato, ya que esos puestos de trabajo siempre han estado fuera de la ley en las grandes firmas del outsourcing o subcontratación y que han trabajado desde hace años en esa misma forma.

La subcontratación no debe de existir porque además de no garantizar los derechos laborales de los trabajadores, ya que esos son los empleados a los que recortan primero las empresas.

Son los más vulnerables al no ser relacionados directamente con dicha empresa.

En la subcontratación ilegal, los patrones alegan que ellos no trabajan en esa compañía ni tienen ninguna relación laboral o algo que ver con sus actividades empresariales.

El caso de la subcontratación puede funcionar bien si el gobierno forma un marco total para defender los derechos de los trabajadores y la intervención de la Secretaría de Hacienda, pues de otra forma se seguirán despidiendo a los trabajadores al no ser reconocidos ni por los patrones ni por las leyes.

El asunto de las facturas falsas es el problema medular.

Si se persigue el origen de esas facturas, el hilo del resto de los fraudes se va a encontrar en beneficio del fisco pero en especial de los derechos de los trabajadores.

¿Para qué sirven tantas leyes laborales si cualquiera puede hacer del trabajador lo que quiera?Las leyes deben de ser cambiadas, hay que terminar con el outsourcing o ponerle freno a sus actividades ilícitas.
 Pueden seguir funcionando, pero con nuevas reformas restrictivas, como la contratación provisional dentro del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la inscripción en la Secretaría de Hacienda y sus derechos como trabajadores desde que comienza su contrato hasta el día que este termine.

Por otra parte, esta legislación ya está inscrita en la ley desde el sexenio pasado pero nunca se puso en práctica.
 Pero como dijimos al principio, la subcontratación puede existir mientras sea legal, ya que es necesaria como complemento para el funcionamiento de las empresas, pero debe ir acompañada de la seguridad social de los trabajadores y el reconocimiento de las autoridades competentes, dando permisos especiales para esa complementación de la empresa.

En casi todo el mundo existe el outsourcing, pues una empresa es muy difícil que funcione al cien por ciento por sí sola, pero debe tener su regulación en cuanto a la cadena de producción legal, de relación con el fisco y en especial con el respeto a los derechos de los trabajadores.

Si las empresas tienen como objetivo tener ingresos, producir y dar trabajo y en ocasiones requieren más trabajo que no esté tan relacionado con el resto de la producción de dicha empresa, pues vamos a darle la oportunidad de que sigan funcionando, pero siempre y cuando exista una regulación de parte de las autoridades de Trabajo y Previsión Social, del fisco y de las leyes que beneficien a los trabajadores.

Si ya se está pensando en regularizar a los vendedores ambulantes, reconocerlos como fuerza de trabajo, con derechos y obligaciones en el marco oficial de registro en el SAT, de respeto a la vida de la comunidad, de que si son ambulantes, no tienen derecho de hacer de la vía pública su propio local y de tener el derecho de ser reubicados en lugares accesibles, ¿Por qué no podemos hacer lo mismo con las compañías fantasmas de la subcontratación y pensar que su servicio puede ser importante para el desarrollo de la equidad entre empresa, fisco y trabajador?
Por su parte, las secretarías   del trabajo de casi toda la república, no tienen los elementos suficientes para controlar a las empresas que actúan de buena fe y que aunque no de mucho agrado pagan sus impuestos, mucho menos los tienen para controlar a esas compañías subcontratistas.

Creemos que si el Congreso de la Unión, con el apoyo de los congresos de los estados presenta un plan bien estructurado, se puede llegar al arreglo de que nadie salga afectado y la subcontratación no sea vista como parte de la delincuencia todo saldrá mejor.

Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com