Finalmente, el presidente Andrés Manuel López Obrador se dio cuenta que era más importante que los mexicanos aprendiéramos a respetar a nuestros Héroes, Celebraciones nacionales, fechas luctuosas y muchas otras, que darles un día más de asueto a los trabajadores y dejar a los niños esos días sin escuela.
 
Hace unos días el presidente dio un aviso en su rueda de prensa de que para el mes de julio o sea para el próximo período escolar, se va a cambiar el sistema de los fines de semana largos y los días nacionales de festividad y de recuerdo de nuestra historia, así como los días luctuosas en que se recuerde la muerte de alguno de nuestros próceres.
 
Sin embargo no hay razón para tener a los trabajadores de descanso un día más sin saber realmente por qué.

Además en el supuesto de que se tomen vacaciones esos días de semana, con qué dinero van a salir si ni siquiera lo trabajaron y sólo se van a gastar en sus tarjetas de crédito lo que nunca van a poder pagar.
 
Ese tipo de turismo sólo beneficia a los hoteles y comercios turísticos en pequeño y nada más por un corto tiempo, pues el siguiente fin de semana, de tanta deuda ya no podrán salir ni a la puerta.
 
Es más importante que en la casa y en la escuela se llegue a conocer nuestra historia, errores y aciertos, las luchas que nuestros antepasados ganaron y también en las que fueron derrotados y hay muchos ejemplos que nos pueden venir a la mente, como las intervenciones de los estadunidenses contra México y la pérdida del 60% de nuestro territorio.
 
También la guerra de Francia contra México en que finalmente los derrotamos un cinco de mayo.

El fallido intento de firmar el Acuerdo también llamado “los tratados de Bucareli”, en el cual el Presidente de México, Álvaro Obregón y el presidente de Estados Unidos, Calvin Coolige, firmaron daños el 13 de agosto de 1923, donde México se comprometía a restaurar propiedades agrícolas e inversiones estadunidenses por el daño recibido durante los años 1968, la nacionalización del petróleo de 1938 y los de la Revolución Mexicana.
 
Pero este acuerdo nunca se llevó a efecto porque ninguna de las dos Cámaras de los países involucrados lo ratificó.

O sea que lo que dicen algunos medios, en que en 2023 hay que pagar lo que dice el tratado, es falso porque dicho tratado no es legal.

Vicente Fox el 9 de enero de 2004 lo quiso ratificar pero oficialmente no pudo e hizo una serie de artimañas para tener contentos a sus patrones.
 
La idea de que si el 20 de noviembre cae en jueves, se festeje el viernes o el lunes siguiente y se olvide la historia de la Revolución Mexicana y, como esta, cambiarlas en la mente de los niños y del ciudadano en general.
 
De ahí que no recordaremos a nuestros Héroes ni les rendiremos honores a las razones por las que lucharon.

Por qué olvidarnos del 12 de octubre si fue el descubrimiento de América, por qué no saber que el 5 de febrero es el día en que se firmó la Constitución de 1917, el 21 de marzo el nacimiento del presidente Benito Juárez, el 1º.

De mayo el día del Trabajo, el 16 de septiembre recordar la independencia de México sobre los 300 años de ocupación española, el 15 de mayo el Día del Maestro.
 
Por qué no nos recordarnos de La Marcha de la Lealtad del 9 de febrero, dirigida por el Presidente Francisco Ignacio Madero, quien fue detenido y fusilado junto a los hermanos Cerdán, al igual que la semana santa, que aunque no se fuere creyente es una tradición muy arraigada en los mexicanos.

A los Niños Héroes, quienes según Fox y Calderón ahora son sólo personajes, a Vicente Guerrero, a Melchor Ocampo, al mismo Iturbide autoproclamado Emperador de México y todos los títulos que le pusieron los conservadores de ese tiempo.
 
Por qué no recordar la navidad, los Reyes Magos, el Día de muertos, el día del albañil, de la familia y de todo lo que se deba festejar.
 
De la misma manera explicar el Tratado de Libre Comercio (TLC) de lo poco de bien que nos trajo como la desgracia a nuestra industria local, a nuestro campo, a la destrucción de nuestra artesanía con las mercaderías chinas las que también acabaron con parte de la industria zapatera y en especial la textilera y muchas otras cosas de ese tratado escondido para el pueblo de México.

Igual se puede explicar los alcances del nuevo tratado T-MEC del que se sabe muy poco y que no tiene por qué estar escondido, etcétera.
 
Sin embargo, por qué usar los días de estudio para los escolares, el de trabajo para los obreros y para quitarles tiempo a los patrones si hay días en que se les puede dar de asueto en cualquier otra fecha o fin de semana, porque aunque sea día de trabajo, de todas maneras lo descansan.

Ni modo que los niños no vayan a marchar el 20 de noviembre en que es el desfile deportivo; o quizás se cancele la parada militar el 16 de septiembre porque todo mundo anda de vacaciones en las playas.
 
Se pueden festejar los días patrios, ya sean de fiesta o de recuerdo luctuoso en cualquier otro fin de semana pero no en los días patrios, sólo para que los hoteles baratos se llenen de trabajadores y gasten lo poco que tienen para subsistir.

O también para oficialmente decir que en México ha subido ostentosamente el turismo, ahora que ya no se les hace promoción en el extranjero, pues el visitante interesado tiene que ir a las embajadas a saber qué es los que hay en México.
 
De todas formas México está boicoteado por Estados Unidos y el turismo gringo se cuenta con los dedos de la mano.
 
Ya no hay estudiantes que lleguen a aprender español en las escuelas de idiomas, las que han tenido que cambiar de giro o cerrar.

Ni les interesa nuestra historia desde el tiempo de Echeverría.

Los hoteles importantes están cerrados, el poco turismo que realmente gasta se va a Cancún, a Los Cabos en Baja California Sur o al caribe mexicano, por donde pasan los cruceros llenos de turistas quienes compran llaveros y ceniceros de recuerdo, pero ni se bajan.
 
Ese es el turismo que hay que captar, no el nacional que no deja divisas del exterior pero sí viaja a Miami, Nueva York, a Las vegas a tirar los dólares que nos envían los mexicanos que trabajan en Estados Unidos que llamamos “remesas”.
 Ese es el turismo que debemos traer; no sólo porque gastan más, sino porque les interesa la historia más de lo que nos interesa a los mexicanos.
 
Necesitamos recordar que no somos artificialmente mexicanos, sino auténticos, que tenemos nuestra propia historia, nuestros Símbolos Patrios, el respeto a nuestros Héroes y hacia nuestra propia identidad, pero no a cambio de nuestra soberanía.
 
Por: Rafael Benabib / rafaelbenabib@hotmail.com

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