compartir en:

CUERNAVACA, MORELOS.- María de los Ángeles Delgado Flores, nació el 1 de marzo de 1937, y siempre demostró ser un alma solidaria; desde pequeña se interesó por la ayuda al prójimo. 

    Sin embargo, fue hasta 1992 cuando se unió al grupo de Pastoral Penitenciario de Morelos, en donde debía apoyar con las reclusas en mayor parte provenientes de Oaxtepec, que dejaban solos a sus hijos, y ayudarlos para que ingresaran a centros de cuidado infantil. 

     “Debía cooperar con las presas que dejaban a sus hijos, irlos a recoger, hacer el papeleo, para llevarlos a internar”, dijo. 

Esos 11 años en los que colaboró con el Pastoral Penitenciario, fueron de gran aprendizaje y lecciones de vida, que la motivaban a  valorar lo que tenía a su alrededor, “me sentía muy satisfecha haciendo este servicio, cada seis meses íbamos por nuestros niños a Miacatlán y los llevamos al penal para que vieran a sus madres, hermosas experiencias que nos llevamos para siempre”. 

Por Valeria Ortega