A pocas horas de que inicie el cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco, la Capilla Sixtina ha sido meticulosamente acondicionada para recibir a los 133 cardenales electores menores de 80 años que participarán en este proceso solemne y reservado. La instalación de la tradicional chimenea, desde donde se emitirá el humo negro o blanco indicando el resultado de las votaciones, marca el inicio de este evento trascendental para los más de 1.400 millones de católicos en el mundo.
Además de la Capilla Sixtina, se ha preparado la "Sala de las Lágrimas", una pequeña sacristía ubicada junto al altar mayor, donde el cardenal elegido como nuevo Pontífice se retirará en privado para vestirse con la sotana blanca y meditar antes de presentarse ante los fieles. Este espacio íntimo, cerrado al público y decorado con frescos, un sofá de terciopelo rojo y una imagen de la Virgen con el Niño, simboliza la carga espiritual y emocional del nuevo Papa .
El cónclave comenzará el miércoles 7 de mayo a las 16:30 horas, con una primera votación simbólica para medir apoyos iniciales. A partir del segundo día, se realizarán cuatro votaciones diarias. Para ser elegido, un candidato debe obtener al menos 89 votos, equivalentes a una mayoría de dos tercios. Si después de tres días no se alcanza un consenso, se tomará una jornada de reflexión y oración antes de continuar con las votaciones.
Entre los posibles sucesores destacan figuras como Pietro Parolin, ex secretario de Estado del Vaticano; Luis Antonio Tagle, conocido como el 'Francisco asiático'; y Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia. También se mencionan candidatos africanos como Peter Turkson de Ghana y Fridolin Ambongo Besungu del Congo, reflejando la diversidad geográfica y las distintas corrientes dentro de la Iglesia.
La elección del nuevo Papa se da en un contexto global marcado por desafíos como guerras y autoritarismos, y en medio de tensiones internas entre corrientes conservadoras y progresistas dentro del Vaticano. El próximo Pontífice deberá liderar la Iglesia en este complejo escenario, continuando o redefiniendo el legado de apertura y reformas del Papa Francisco.
Con la Capilla Sixtina y la "Sala de las Lágrimas" listas, el mundo católico espera con expectación la señal de humo blanco que anunciará la elección del 267.º sucesor de San Pedro.
