Carlos Loret

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El rey pequeñito

Solito, desde su Palacio, con su atril grandote, su mampara grandota, en su patio grandote, habló este domingo el rey pequeñito. Repitió lo mismo que dice en cada informe, en cada mitin, en cada mañanera. Su larga perorata de prejuicios imperturbables, de ideas fijas, de nociones históricas maniqueas, de complejos. Y al final, tres veces el grito de ¡Viva México! al que no responde nadie: esta vez, no tiene ni corte que le aplauda.