Lejos de mejorar las condiciones de seguridad aérea en el país, el gobierno de López Obrador las empeoró.
En mayo del año pasado, México perdió la Categoría 1 en seguridad aérea otorgada por la autoridad aeronáutica de Estados Unidos (FAA). Tras una revisión, encontraron 28 irregularidades. El gobierno se comprometió a enmendarlas y recuperar de inmediato el máximo nivel de seguridad aérea. Al expresidente Calderón le había ocurrido lo mismo en 2010 y la recuperó en cuatro meses. Este gobierno lleva más de un año y no lo logra.
Hace unos días los supervisores de la FAA estuvieron en México revisando si ya había mejorado la situación. Regresaron a su país decepcionados porque habían venido de buena voluntad, intentando ayudar. Extraoficialmente, hicieron saber a sus contactos en México que a las 28 irregularidades detectadas el año pasado se suman ¡38 más! Es decir, ya no son 28, sino 66 las deficiencias que impiden que México regrese a la Categoría 1 que perdió a consecuencia del desastre en la aviación generado por la ineptitud del gobierno actual.
“No tienen la capacidad, no tienen el presupuesto, pero sobre todo no quieren mejorar”, fue la comunicación que les llegó desde Estados Unidos, según me revelan fuentes, que aseguran que el reporte oficial debe emitirse en los próximos días.
Si México no recupera la Categoría 1, no pueden haber nuevos vuelos de México a EE.UU. operados por aerolíneas mexicanas. Sólo pueden seguir operando los que existían antes de la degradación, con las mismas rutas en los mismos horarios e incluso con los mismos aviones (no los pueden sustituir, ni que se echen a perder). Esto deja el pastel completo a las aerolíneas americanas. El golpe es doblemente duro para las aerolíneas de nuestro país porque el 30% de su flota son aviones nuevos, adquiridos después de la baja en la categoría, y por tanto, no los pueden usar para abrir más frecuencias y rutas a Estados Unidos (el mercado aéreo binacional más grande del mundo es el México-EE.UU.).
No sólo eso. Mientras no se arreglen las deficiencias y México no recupere la categoría 1, del Aeropuerto Felipe Ángeles no podrán despegar vuelos a Estados Unidos, un anhelo del presidente López Obrador, quien está desesperado por convencer al país de que su “obra magna” no es un fracaso.
Con esto en mente, el presidente decidió militarizar la aviación civil en México. Los militares tienen ahora el mando de los dos aeropuertos y del organismo rector. Su misión: recuperar la Categoría 1.
No es tan sencillo. El periodo de adaptación de los militares a la aviación civil puede profundizar la crisis. No son mundos iguales. Para que un avión comercial despegue hay detrás medio año de planeación: definir la ruta, conseguir los slots de despegue y aterrizaje, garantizar el suministro de combustible, definir qué aeronave, asignar a la tripulación, vender los boletos y a la hora de la hora, batallar para que la torre de control encuentre un espacio para que levantes vuelo. En cambio, en la aviación militar la operación se puede definir de última hora, ahí están los aviones estacionados en el hangar oficial, con los pilotos listos, y cuando un avión militar pide despegar, la torre de control quita los aviones civiles que haya para darle absoluta prioridad.

Carlos loret de mola a./ carlosloret@yahoo.com.mx


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