La curiosidad del ser humano es algo de verdad indescriptible, gracias a ella nuestra sociedad ha logrado avances que hace 100 años, que digo 100 años, 10 años eran inimaginables, pero, igualmente, hay preguntas que hasta la fecha no tienen respuesta y siguen atormentándonos, como, por ejemplo: ¿de dónde venimos? ¿hacia dónde vamos? ¿de qué color eran las mangas del chaleco de Napoleón? ¿1+1=2 enamorados? ¿no era penal?

En fin, como les digo, tantas interrogantes que quedarán en incógnita, pero hay una o más bien un par en la política mexicana que rompieron con el statu quo.

Los fenómenos Fox y AMLO, ¿a qué se debió que ellos solitos llevaron a la victoria electoral a los candidatos de sus partidos? ¿cuál fue el secreto? Acompáñeme a averiguar porque estos eventos históricos no fueron casualidades, sino combinaciones únicas de circunstancias.

Vicente Fox y Andrés Manuel López Obrador compartieron un ingrediente crucial: el carisma. Ambos líderes tenían la capacidad de conectar con las masas, de inspirar confianza y, sobre todo, de presentarse como opciones frescas en un escenario político que había perdido su chispa. No es algo que puedas cuantificar, pero es esencial.

Además, los fenómenos políticos no ocurren en el vacío. Tanto en 2000 como en 2018, la sociedad mexicana estaba saturada de lo mismo. El hartazgo frente a la corrupción, la desigualdad y la falta de respuestas reales generó un terreno fértil para propuestas y líderes que prometían un cambio real. No es solo el rechazo a un partido, es el cansancio de un sistema.

Ahora bien, recrear el fenómeno Fox o AMLO no es tarea sencilla. La alineación de factores como el liderazgo, el hartazgo y las circunstancias históricas es una rareza política. No se trata simplemente de replicar una estrategia exitosa; es crear las condiciones propicias en un momento específico y creo que ese momento no es 2024.

Ya para finalizar, una reflexión. Ganar no es el fin del camino, es solo el principio. Fox y AMLO también nos dejan una lección importante: el desgaste del poder, aunque en el primero fue más palpable que en el segundo, siempre hay un desgaste pues gobernar implica enfrentar desafíos constantes, y aquellos que creen que solo por representar al partido predominante tienen el triunfo asegurado deberían reflexionar sobre las responsabilidades que conlleva.

Y antes de que empecemos a subestimar la complejidad del juego político, mejor vámonos con lo bueno, lo malo y lo feo.

Lo bueno: los que entienden que la fórmula del éxito electoral se encuentra en la conexión auténtica con la gente y la capacidad de responder a sus verdaderas necesidades. Lo malo: los que creen que por estar cobijados por el partido de moda ya ganaron. Lo feo: los que basan la estrategia en las encuestas cuchareadas.

No está de más decir que esto es a título personal.

Fíjense nada más que… ya van definiéndose las candidaturas de Morena en Morelos, en esta ocasión nos dieron a conocer a sus candidatas y candidatos a Diputados Federales. Distrito I (Cuernavaca): Sandra Anaya; Distrito II (Jiutepec): Ariadna Barrera; Distrito III (Cuautla): pendiente, le toca al Verde elegir; Distrito IV (Jojutla): Juan Ángel Flores Bustamante; y Distrito V (Yautepec): Agustín Alonso Gutiérrez. Para reflexionar los nombramientos, sin duda. Se esperaría que la próxima semana ya se conozca quienes ocuparan los espacios locales y más vale que le metan porque se los empieza a comer el tiempo.

Fuera de contexto: Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez yendo por la bendición del Papa Francisco I. ¡Es cuanto!

¡Saludos!

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