Unos días después de que una joven de 17 años falleciera tras sufrir síndrome de shock tóxico ocasionado por un tampón, la prensa francesa se ha hecho eco del caso de Sandrine Graneau, a la que tuvieron que amputarle varias extremidades a causa de una infección similar.

Una dolencia que, según adelanta Le Parisien, habría sido originada por una copa menstrual, un recipiente que se inserta en la vagina para depositar el flujo menstrual.

La afectada, de 36 años, ha explicado que ha dado a conocer su historia con el objetivo de concienciar a la población femenina de que la copa menstrual también puede producir shock tóxico.

De hecho, ha creado una asociación -Dans mes baskets- para este fin, así como para sensibilizar sobre lo que es vivir con una discapacidad. Y es que Sandrine Graneau, enfermera de profesión, en pocos días perdió los pies y 18 falanges de los dedos de las manos.

Los hechos se remontan al pasado mes de abril cuando Sandrine utilizó una copa menstrual, que no recuerda cuánto tiempo llevó puesta.

Por la noche, empezó a sufrir dolores leves que, más tarde, se fueron intensificando, por lo que decidió acudir a urgencias, donde dedujeron que sufría cálculos renales.

Sin embargo, a la mañana siguiente la tensión le bajó tanto que una ambulancia tuvo que recogerla en casa para llevársela al hospital.

En esta ocasión el médico le diagnosticó shock tóxico porque, según explica la afectada, tenía la cara roja.

El pasado mes de septiembre le organizaron una velada en su honor en el pueblo en el que reside, Montoir-de-Bretagne. Actualmente, Sandrine está aprendiendo a caminar con prótesis de pies.