Hoy celebran a Rudolf Weigl, inventor polaco quien produjo la primera vacuna y es recordado por su aportación en la comunidad científica.

Rudolf Stefan Weigl nació en 1883  en una ciudad de la actual República Checa, estudió ciencias biológicas en la Universidad Lwów de Polonia, y tiempo después sería nombrado parasitólogo en el ejército polaco.

Fue debido a la gran problemática por la que pasaba Europa del Este que el científico decidiera ponerse a trabajar en una solución que detuviera la propagación del Tifus, y así evitar la muerte de miles de personas.

Se tenía el conocimiento que el piojo era un transportador de la bacteria Rickettsia prowazekii, encargada de infectar el tifus, por lo que Weigl tomó a este insecto como objeto de investigación con el que lograría desarrollar la primera vacuna efectiva contra una de las enfermedades históricamente más infecciosas.

El científico no solo salvó a los europeos de seguir muriendo a causa de Tifus, debido a sus investigaciones logró salvar a varios judíos del genocidio, ya que los albergaba y sometía a pruebas de picadura de los piojos con los que trabajaba en su experimento.

Fue finalmente en 1936 cuando logró inocular con éxito a un beneficiario, y alrededor de 5,000 personas fueron salvadas gracias al su descubrimiento; el cual tuvo que ser tratado de manera secreta dentro del gueto local para ser distribuido entre la población judía.

Durante  Segunda Guerra Mundial, la ocupación alemana en Polonia obligó a Weigl a abrir una producción de estas vacunas, y en las instalaciones pudo contratar amigos y conocidos que se encontraban en riesgo bajo el nuevo régimen.


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