Una madre y su hijo de 7 años fueron encontrados sin vida el viernes en la habitación 306 del Hotel Ker, ubicado en el exclusivo barrio residencial de Recoleta, en Buenos Aires. La macabra escena fue descubierta después de que la administración del hotel alertara a la policía al no recibir respuesta de los ocupantes.
Las víctimas fueron identificadas como Gisela Mercedes Yurka, de 41 años, y su hijo Gabriel Saru Ovejero. Según el informe médico citado por medios locales, el menor fue la primera víctima en morir, seguido por su madre.
De acuerdo con las autoridades, la noche del jueves 15 de enero, Gisela Mercedes y Gabriel Saru llegaron al hotel solicitando alojamiento para pasar la noche. Sin embargo, al no desocupar la habitación a las 10:00 horas del viernes, el personal hotelero acudió a verificar la situación, lo que llevó al hallazgo de la tragedia.
Al ingresar, la policía encontró un baño con una escena dantesca, que incluía sangre, un bisturí, insulina y jeringas esparcidas en el piso. Horas antes, la familia de Gisela y Gabriel había denunciado su desaparición en la localidad de Catán, partido de La Matanza, y difundido fotografías para dar con su paradero.
Las primeras investigaciones sugieren que la muerte podría corresponder a un crimen seguido de suicidio. Según los peritos, el menor falleció por ahogamiento e hipoglucemia, mientras que la madre presentaba 11 cortes en los antebrazos y dos en el cuello, además de signos de ahogamiento e hipoglucemia. Las heridas fueron calificadas como auto infligidas.
Las autoridades continúan investigando el caso, que ha conmocionado a la ciudad y reabierto el debate sobre la salud mental y la violencia doméstica en Argentina.
