Yautepec, MORELOS.- La estatua de Ignacio Manuel Altamirano Basilio fue develada en el municipio de Yautepec por el alcalde Agustín Alonso Gutiérrez, su homólogo de Tixtla, Guerrero, Hossein Nabor Guillén, el ex presidente Agustín Alonso Mendoza, y el diputado federal, Luis Maldonado Villegas.
Este último fue quien donó la escultura de más de dos metros de altura, con la gestión de Alonso Gutiérrez, quien para hacer la develación invitó al edil y cabildo tixtleco, con quien Yautepec ha quedado hermanado.
En el evento, llevado a cabo en el zócalo de la cabecera municipal, Agustín Alonso hizo mención del por qué es tan importante un monumento de este escritor para el municipio.
“Ignacio Manuel Altamirano contribuyó a difundir, no sólo nacionalmente, sino en todo el mundo, el nombre de Yautepec, corazón del estado de Morelos, lugar en el que se inspirara para escribir una de sus novelas más reconocidas que es ‘El Zarco’”, expresó.
Señaló que el también periodista mostró la situación política y social que vivía el país en esos momentos, y que durante su estancia en Yautepec logró coincidir con el sentir del pueblo.
Por su parte, Hossein Nabor Guillén, hizo alusión a la biografía del escritor, refiriendo que no se equivocó cuando en su novela describía al municipio de Yautepec, y destacó que ambos lugares tienen la fortuna de poder preservar la cultura de este personaje histórico.
“El día de hoy se va a hermanar Tixtla con Yautepec, agradezco la buena voluntad de las autoridades para hacer este lazo, este convenio de colaboración, pero sobre todo por el honor de develar este monumento a Ignacio Manuel Altamirano”, manifestó Nabor Guillén.
Al terminar el evento, autoridades y comunidad en general se trasladaron a la casa donde viviera el escritor, ubicada en la calle Ignacio Allende, en el Centro del municipio, recorriendo las principales calles con banda al son del Chinelo.

Hermandad. La estatua fue donación del Ayuntamiento de Tixtla, ahora ciudad hermana.

"Ignacio Manuel Altamirano contribuyó a difundir el nombre de Yautepec, lugar en el que se inspirara para escribir una de sus novelas más reconocidas que es ‘El Zarco’.” Agustín Alonso Gutiérrez, alcalde de Yautepec

Ignacio Manuel Altamirano nació en Tixtla, Guerrero siendo sus padres Francisco Altamirano y Gertrudis Basilio, ambos indios puros que habían tomado el apellido de un español que había bautizado a uno de sus ancestros.

Ignacio Manuel aprendió a hablar español sólo hasta que su padre fue nombrado alcalde del pueblo.

Llegó a la Ciudad a iniciar estudios de Derecho, específicamente en el Colegio de San Juan de Letrán, cuyo costo fue solventado gracias, otra vez, a su labor docente: enseñando francés en una escuela particular.

En 1854 interrumpió sus estudios para adherirse a la revolución de Ayutla, que pretendía derrocar a Santa Anna,

Una vez terminada la revolución, Ignacio Manuel retomó sus estudios de jurisprudencia, pero hubo de dejarlos de nuevo en 1857, cuando volvió a estallar la guerra en México, esta vez la de Reforma.

En 1859 se tituló como abogado y, una vez victoriosos los liberales, fue elegido diputado al Congreso de la Unión, donde se reveló como uno de los mejores oradores de su tiempo, en varios discursos famosos y encendidos.

Altamirano casó con Margarita Pérez Gavilán, oriunda de Tixtla también e hija de una supuesta hija natural de Vicente Guerrero.

En 1863 se incorporó a la lucha resultante de la invasión francesa, contra ellos y contra el imperio de Maximiliano de Hasburgo.

El 12 de octubre de 1865 fue nombrado coronel por el presidente Juárez y todo fueron triunfos militares.

Participó en el Sitio de Querétaro, donde, cuenta la leyenda, fue un verdadero héroe y tras derrotar a las imperiales fuerzas de Maximiliano de Hasburgo, tuvo un encuentro con él, del que hace un retrato en su Diario.

En 1867 se retiró para siempre del las armas: alguna vez declaró que le agradaba la carrera militar pero lo inspiraba más bien el ideal renacentista del “hombre de armas y letras”.

 

Por: Guillermo Tapia /  [email protected]