A nadie sorprendió la noticia de que Javier el “Chicharito” Hernández fichara para el Galaxy de Los Angeles, abandonando el Viejo Continente para irse a jugar a la MLS.

Las críticas no se han hecho esperar, polarizando las opiniones respecto a si es lo mejor para la carrera del ariete mexicano e incluso cuestionando su calidad balompédica.

Sin duda, la vida se lució poniendo ante él un caramelo; digo, a sus 31 años, “calentando el ocote” (es decir, en la banca) con el Sevilla, “que se la apareciera un hada madrina” ofreciéndole una carretada de billetes verdes, no ocurre todos los días.

Desde mi punto de vista, los atributos futbolísticos del personaje que hoy nos ocupa no están a discusión, baste mencionar que es el máximo goleador enfundado en la casaca tricolor, lo que en automático lo convierte en un histórico y en un referente.

Es el mexicano que más goles ha logrado en Copa del Mundo: 4 (honor que comparte con el “Matador” Luis Hernández) y al igual que Rafa Márquez los únicos en anotar en tres Mundiales distintos (Rafa solo metió 3).

 El sueño de todos los jugadores nacionales es cruzar el charco; pero la inmensa mayoría no lo logra. Muchos de los “afortunados” se van contratados por equipos de medio pelo y en muchas ocasiones restando en lo económico.

Se cuentan por docenas los futbolistas que se han hecho a la mar, persiguiendo el sueño europeo, para que, más rápido que inmediatamente, regresar al terruño querido “con la frente marchita”.

En mi opinión, los únicos futbolistas mexicanos que han triunfado, lo que se llama triunfar, por aquellos lares son: Hugo Sánchez y Rafael Márquez, siendo muy probable que el siguiente en la tabla sea el ‘Chicharito’ Hernández.

Jugo para: el Manchester United (Inglaterra), Real Madrid (España), Bayer Leverkusen (Alemania), West Ham (Inglaterra) y Sevilla (España), logrando con todos ellos tantos de excelente “manufactura”.

¿Qué es un caza goles?, puede ser; pero también hay que tener esa intuición para estar en el lugar correcto, a la hora adecuada. ¿Qué pasó mucho tiempo en la banca con sus diferentes escuadras?, imagínense cuántos goles hubiera metido si hubiera sido titular indiscutible en todos sus equipos.

Por eso, no entiendo a sus detractores, que por cientos se cuenta por miles, lo que me lleva a concluir que, por desgracia, lo único que no le perdona un mexicano a otro es… ser un triunfador.

 

Eduardo Brizio
ebrizio@hotmail.com