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Tuvieron ocasión de ver la final de la Champions?, ¿Qué les pareció?, ¿La disfrutaron? Echando a volar la sinceridad, pienso que se trató de un excelente partido de futbol, en donde ambos equipos mostraron calidad y ganó el que supo anidarla en el marco ajeno; digo, el PSG generó cualquier cantidad de ocasiones de gol; sin embargo, se encontró con la figura del partido, el cancerbero Manuel Neuer, quien ¡Bajó la cortina!, para colaborar, generosamente, con el Bayern Munich para que se llevara la Orejona a sus vitrinas. 

En este mismo espacio periodístico pronosticamos que el encargado de dirigir las acciones, el italiano Daniele Orsato, quien no suele guardarse las tarjetas, amonestaría a seis futbolistas. Pero, tenemos que reconocer que nos quedamos cortos; toda vez que, el colegiado terminó por pintar de amarillo a un total de ocho futbolistas. 

Sin pretender demeritar el trabajo arbitral, que me atrevería a calificar de muy bueno, me gustaría compartir con ustedes, estimados lectores, algunos comentarios que normalmente pasan desapercibidos para el aficionado común. 

Entre mis amigos analistas arbitrales existen algunos que, cuando un equipo comete más de veinte faltas en un partido “ponen el grito en el cielo”. Pues, no están para saberlo, ni yo para contarlo; pero los alemanes cometieron un total de 22 infracciones a lo largo del encuentro, lo que, sinceramente, se antoja demasiado. 

No se necesita ser muy ducho para deducir quién resultó ser el futbolista más golpeado del partido. Si usted pensó que fue Neymar lo felicito, efectivamente, el astro brasileño recibió un total de seis faltas, de las 22 cometidas por los bávaros; es decir, que le dieron a un solo jugador poco más del 25% de las patadas ¡Qué “bávaros”! 

Curiosamente, cuando a Neymar se le ocurrió protestar, tal vez con toda razón; pero, equivocando las formas, el nazareno no tuvo empacho en mostrarle la preventiva ¡Uy, se mexicanizó!, dirían algunos. 

Aunque no tuvo consecuencias, quizá lo reprobable, para los que nos dedicamos a analizar el arbitraje, fue la última tarjeta, que se la mostró en el “tiempo de compensación” a Müller, toda vez que, intentó sujetar a Mbappé sin conseguir detener el avance, para amonestarlo terminando la jugada. 

Digo, si estaban “pitando” con la regla pasada, pues no fue una entrada temeraria y si lo estaban haciendo ya con las nuevas modificaciones, al aplicar la ventaja (en una sujeción) la tarjeta queda sin efecto. 

Pese a los comentarios vertidos anteriormente, me pareció un arbitraje que rayó en la excelencia, solamente me tomé el atrevimiento de señalar alguna… peccata minuta. 

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