Hoy hace un buen día para hablar de las personas con capacidades diferentes, toda vez que durante el próximo fin de semana todas las canchas del futbol mexicano se pintarán de diferentes colores, realizando algunas acciones que ayuden a crear conciencia y sensibilizar a la sociedad, mediante una campaña dedicada a los niños con Síndrome de Down.

No están ustedes para saberlo, ni yo para contarlo, pero, allá por el no tan lejano año del 2002, cuando yo todavía tenía la dicha inigualable de desempeñarme como silbante, se celebró la Copa del Mundo Corea-Japón.

En mi calidad de árbitro FIFA, me llegó un comunicado del máximo organismo que rige al balompié en todo el orbe, referente a que: “Quedaba prohibido a los jueces en activo trabajar en los medios de comunicación durante el Mundial”.

Faltando unos cuántos días para que iniciara el magno evento, recibí una invitación del Núcleo Radio Mil para colaborar en un programa radial, a lo que contesté pidiendo que me dejaran pedir permiso a la H. Comisión de Árbitros.

Me comuniqué con la superioridad y me contestó mi gran amigo don Arturo Yamasaki Maldonado (QEPD) y le comenté de la atenta invitación recibida. Obteniendo por respuesta: “El doctor ya se fue a Japón y yo no te puedo dar permiso”. Rebeldón el muchacho, atiné a contestarle “No, mi querido chino, no les estoy hablando para pedirles permiso… les estoy hablando para avisarles”.

A sabiendas de que me quedaban seis meses cuando mucho en el arbitraje; toda vez que “colgaría el silbato” en el mes de diciembre del mismo año, acepté la invitación, llegamos a un acuerdo económico Radio Mil y un servidor, y fue así como se inició mi contacto con los medios de comunicación.

Una vez que se reanudó la actividad balompédica en nuestro país, me llamaron para pedirme cuentas al respecto; pero no contaban con que yo, también había acordado con mis contratantes que el salario que me iban a proporcionar, lo donáramos, a la Fundación John Langdon Down.

Se quedaron sin habla cuando les contesté que no había recibido remuneración alguna, cuestión que aproveché para comentarles también que había sido muy halagüeño recibir un exquisito “pay de nuez”, en reciprocidad, según esto elaborado por los propios niños de dicha Fundación.

Festejemos pues con beneplácito esta iniciativa, para tratar de ser más incluyentes y más humanos, uniéndonos a la campaña: “Abrazados por la inclusión… abrazados por el futbol”.