Lo mencionábamos en este mismo espacio hace un par de semanas y pareciera que la cronología de la barbarie no se detiene: aumenta el reclamo en mandos policiacos, navales y militares, cansados de los golpes de timón que el gobierno federal ejecuta en aras de hilvanar una ausente estrategia de seguridad.
El manifiesto de este circulo se ejemplificó en un grupo de policias federales que elevaron su voz y protesta, para hacer valer sus derechos frente a lo que podría ser un manejo inequitativo en las prestaciones que recibirán, los criterios de selección y los maltratos de parte del Gobierno Federal a diferencia de los policias militares y navales, que juntos conforman la Guardia Nacional.
La improvisación emanada por el Gobierno de México quedo exhibida desde su incapacidad y falta de claridad para concretar un cambio institucional promovido por ellos mismos; a lo que vamos es que aún no se consolidaba la Secretaría de Seguridad Pública y Participación Ciudadana, cuando repentinamente fue bombardeada con la cortina de la corrupción para buscar la ilegal (hasta ahora) desaparición de su brazo más importante, la Policía Federal.
¿Porqué es ilegal? Escuchábamos la semana pasada, al Coordinador de los Diputados de Morena, tratar de defender la narrativa oficial sobre la medida y ya un poco acorralado entre los argumentos de diputados opositores, entre bandazos y maromas, expresó que la Policía Federal es “una corporación corrupta que se niega a desaparecer”, para segundos después decir que se analizará elemento por elemento de la Policía Federal, para que formen parte de la Guardia Nacional. ¡Balazo a la Guardia Nacional!
Pero lo preocupante es que el propio legislador y lider de Morena en la Cámara de Diputados, mal interpretando la reforma que ellos mismos impulsaron, dice que la Policía Federal esta en “una transición hacia la extinción”, cuando su ley no dice eso.
Lo que mandata la ley aprobada por el Congreso (en sus transitorios, por cierto con faltas de ortografía) es que lo transitorio en su aplicación es el Reglamento de la Policía Federal como ordenamiento supletorio para la Guardia Nacional, esto hasta que se publique el propio; en ningun párrafo se dice que se extingue la corporación de la Policía Federal. ¡Plop!
Este es el problema y lo preocupante; estamos viendo que se pretende combatir la inseguridad de manera chambona. Por un lado, el Gobierno exige serenidad, descalifica y voltea al pasado, pero no están valorando que a la gente solo le ocupa vivir más seguros; teniendo también el derecho de molestarnos, cuando veamos que en el gobierno ni siquiera saben lo que están aprobando y prevalece una cerrazón en comprender que están cometiendo errores.
La política de seguridad extraviada y los índices delictivos son el único referente objetivo para comprender que ciertamente, no vamos por buen camino; lo que arde a la gente, a mandos de seguridad y a expertos, es que no se vea una política de seguridad clara y en cambio si, un total desorden de lo que están ofreciendo como remedio.
La falta de oficio y de coordinación en el gobierno, están siendo el peor enemigo de ellos mismos; si quieren que la gente no los critique, comiencen a dar resultados y para que eso suceda, entonces propongan bien sus leyes, elaboren bien sus planes, estudien los temas, dialoguen y profesionalicen su instrumentación, es decir: hagan bien su chamba.
Finalmente, para todos es bien sabido, que no hay nada peor en una transformación, que implementarla con un balazo en el pie.

Guillermo Amerena Betancourt
amerenaguillermo@gmail.com