Dos personas murieron este viernes en Londres como consecuencia del ataque con cuchillos de un terrorista abatido posteriormente por la Policía en el puente de Londres, un puente sobre el Támesis en el centro de la capital británica donde en junio de 2017 se produjo otro ataque indiscriminado con cuchillos que causó nueve muertes, entre ellas la del español Ignacio Echevarría, cuando intentó impedir un crimen de tres terroristas islamistas.

En esta ocasión se trata de un hombre solo, que comenzó su ataque en la parte norte del puente, en la ribera de la City financiera. Habría entrado en el Fishmongers Hall, el salón de los pescadores, una de las sedes de gremios con orígenes medievales desde las que aún se forma el Ayuntamiento de la milla cuadrada de las finanzas. El salón, con una puerta que da al puente, acogía una conferencia. El fallecido habría causado allí al menos tres heridos poco antes de las dos de la tarde, hora local. Medios británicos afirman que habría un total de doce heridos.

Ya en el exterior, el asesino fue atacado por varios transeúntes, que lograron reducirlo. Según testigos presenciales, un peatón le perseguía con un palo de madera, otro con un extintor de incendios. Había elegido para su ataque una hora con mucho movimiento en las aceras, porque los empleados de múltiples oficinas, empresas y comercios de la zona salen a comer entre la una y las dos. Seis o siete hombres le retenían en el suelo cuando llegaron tres policías.

Uno de ellos apuntó al presunto autor de los crímenes con una pistola taser de neutralización eléctrica, otro portaba un subfusil ametrallador y se apartó de la escena dos o tres metros tras conminar a los civiles a que se apartaran. Uno de los civiles se alejó con un cuchillo que había arrebatado al atacante, con una hoja de unos veinte centímetros.

Un tercer policía se incrustó en la melé hasta apartar al último civil que retenía al sospechoso. Intentó incorporarse cuando quedó solo sobre la acera y el policía armado con el subfusil lo mató con dos disparos. Junto a su cuerpo había otro cuchillo. La Policía confirmó que el fallecido portaba un falso chaleco explosivo. Los tres terroristas de 2017 llevaban también grandes cuchillos y falsos chalecos de explosivos.

La estación intermodal del puente de Londres, uno de los grandes nodos del transporte en la capital británica, fue evacuada. También el rascacielos The Shard, que se levanta al pie de la estación. El mercado de Borough, donde se dieron algunos de los episodios más graves del atentado de 2017, vivió otro momento de pánico y también fue evacuado.

La Policía ha advertido a la población de que algunas áreas permanecerán acordonadas, pero la normalidad regresaba paulatinamente salvo a la zona del norte del puente, donde se concentra la investigación forense. El primer ministro afirmó a las siete, hora española, que el incidente estaba ya «contenido». Dependerá del desarrollo de la investigación que se celebren reuniones excepcionales del Gobierno y los servicios de seguridad.

Elogio a los ciudadanos

En 2017 el múltiple crimen se produjo cuando se disputaban elecciones generales convocadas por Theresa May y en este momento Reino Unido está también sumergido en la campaña electoral que desembocará en el voto del 12 de diciembre. Hace dos años, el atentado provocó reproches conservadores a la supuesta ambigüedad del laborista Jeremy Corbyn.

El líder conservador, Boris Johnson, elogió el valor de los transeúntes y de las fuerzas de seguridad. Corbyn se sumó al mismo mensaje, compartido también por los líderes de otros partidos y por el alcalde de la capital, Sadiq Khan. Los partidos suspendieron temporalmente sus actos de campaña tras conocerse que había dos víctimas mortales. Johnson llamó telefónicamente a Corbyn para darle información privilegiada sobre el incidente.

Aunque la Policía definió el ataque como terrorista y el grupo especializado en la investigación del terrorismo dentro de la Policía de Londres se hizo cargo de las pesquisas a media tarde, Scotland Yard afirmó a través de su portavoz que el cuerpo policial mantiene una «mente abierta» sobre el suceso. El nivel de alerta sobre posibles atentados, establecido por una junta coordinadora de servicios de seguridad, había sido reducido este mes de grave a sustancial.