Cuernavaca, Morelos.- El volcán Popocatépetl está en un periodo bajo de actividad y las emisiones de ceniza generadas el 19 y 22 de septiembre, son iguales a las que ha lanzado en los últimos años, por lo que es poco probable que el reciente sismo en Michoacán incremente su acción, coincidieron expertos de la UNAM.
Sergio Raúl Rodríguez Elizarrarás, del Instituto de Geología, y el vulcanólogo Robin André Campion, del Instituto de Geofísica (IGEF), destacaron que las emisiones se registran en los parámetros habituales reportados a diario por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).
Rodríguez Elizarrarás detalló: aunque no todos los días se producen sismos como el del 19 de septiembre de este año, de magnitud 7.7, el comportamiento del Popocatépetl ha sido regular, y el reporte de caída de ceniza no tuvo relación directa con el temblor.
“Esto ocurre con bastante frecuencia porque está regulado por la dirección del viento predominante... en época invernal los vientos van hacia el Este, y la ciudad de Puebla es la más afectada por estos fenómenos”, explicó el especialista en el estudio de la Faja Volcánica.
Con él coincidió Robin André Campion, quien explicó que desde hace dos años, el coloso presenta actividad generalmente baja, con menos emisiones de cenizas, menos explosiones, y no ha experimentado el crecimiento de domos grandes de lava, como ocurrió de 2011 a 2020.

Relación con sismo
Desde hace tiempo Servando de la Cruz Reyna, investigador del IGEF, sugirió la existencia de una relación entre sismos de gran magnitud con el comportamiento del volcán Popocatépetl, por lo que Robin Campion colaboró con Thomas Boulesteix -quien realizó un Posdoctorado en la UNAM y ahora ocupa una plaza en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España- en esta teoría y propusieron un índice que revisa factores como distancia, tamaño de la falla, emisiones de gases y producción de ceniza, el cual fue publicado en agosto pasado en el Bulletin of Volcanology.
Esto podría observarse en las próximas semanas, debido a que la correlación entre el sismo y la actividad del Popo no es inmediata, aclaró.
Según los datos, el de 2017 (cuyo epicentro fue en Chiautla de Tapia, Puebla) alcanzó un valor de 4 en cuanto a su influencia en el coloso; mientras que el de 1985 (también con epicentro en Michoacán) alcanzó una valoración de 2.3. 

Por: Redacción ddm
/local@diariodemorelos.com


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